Cagliero 11: : Las ciudades son las fronteras más urgentes de la misión.

Ago 10, 2026

¿Qué imagen se te viene cuando pensás en un misionero, misionera o en “las misiones”? Cierto que hoy en día muchos sienten el llamado a dejar su tierra e ir y dar la vida y quedar enterrados en otro pueblo, con quienes han querido compartir la alegría del Evangelio compartiendo la vida. El Papa León, recogiendo el legado de sus últimos predecesores nos llama a ser una Iglesia misionera, siendo misioneros sí en otras geografías, pero entendiendo la misión sobre todo como una tarea que brota de nuestro bautismo, allí donde está. 

¿Qué requerirá de nosotros ser misioneros urbanos? Don Bosco fue un santo misionero de los jóvenes en las calles y ambientes de Turín. Nuestro Zatti recorría misioneramente las calles de Viedma siendo un testimonio que elevaba al Cielo. Más acá en el tiempo, Madeleine Delbrêl hablaba de ser “misioneros sin barcas”. ¿En qué lugares de tu vida cotidiana podrías encontrarte con alguien que busque sentido a la vida o amistad? Necesitamos “despertarnos” un poco o dejar de pensar que “otros lo harán”: necesitamos creatividad, valentía y unir las fuerzas “sinodalmente”. “Salgamos” todavía resuena en nosotros de nuestro querido Papa Francisco.

Asomate a la lectura del Boletín Cagliero11 elaborado por el Sector de la Misiones de los Salesianos y recemos juntos como nos pide el Papa León para que, en las grandes ciudades, a menudo marcadas por el anonimato y la soledad, encontremos nuevas formas de anunciar el Evangelio, descubriendo caminos creativos para construir comunidad. Se lo pedimos a nuestro padre Juan Bosco en su mes. ¡Unidos en la oración y la misión!

Por Hno. Juan Pablo Tobanelli

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?