¿Qué imagen se te viene cuando pensás en un misionero, misionera o en “las misiones”? Cierto que hoy en día muchos sienten el llamado a dejar su tierra e ir y dar la vida y quedar enterrados en otro pueblo, con quienes han querido compartir la alegría del Evangelio compartiendo la vida. El Papa León, recogiendo el legado de sus últimos predecesores nos llama a ser una Iglesia misionera, siendo misioneros sí en otras geografías, pero entendiendo la misión sobre todo como una tarea que brota de nuestro bautismo, allí donde está. 

¿Qué requerirá de nosotros ser misioneros urbanos? Don Bosco fue un santo misionero de los jóvenes en las calles y ambientes de Turín. Nuestro Zatti recorría misioneramente las calles de Viedma siendo un testimonio que elevaba al Cielo. Más acá en el tiempo, Madeleine Delbrêl hablaba de ser “misioneros sin barcas”. ¿En qué lugares de tu vida cotidiana podrías encontrarte con alguien que busque sentido a la vida o amistad? Necesitamos “despertarnos” un poco o dejar de pensar que “otros lo harán”: necesitamos creatividad, valentía y unir las fuerzas “sinodalmente”. “Salgamos” todavía resuena en nosotros de nuestro querido Papa Francisco.

Asomate a la lectura del Boletín Cagliero11 elaborado por el Sector de la Misiones de los Salesianos y recemos juntos como nos pide el Papa León para que, en las grandes ciudades, a menudo marcadas por el anonimato y la soledad, encontremos nuevas formas de anunciar el Evangelio, descubriendo caminos creativos para construir comunidad. Se lo pedimos a nuestro padre Juan Bosco en su mes. ¡Unidos en la oración y la misión!

Por Hno. Juan Pablo Tobanelli