Formosa recordó con emoción al Padre Enrique Ferlini

Ago 7, 2026

La comunidad de la obra Don Bosco en Formosa conmemoró los 50 años del fallecimiento del recordado sacerdote salesiano Enrique Ferlini con misas, homenajes, charlas y una exposición especial que contó con la presencia de familiares de Buenos Aires.

Para honrar su legado y mantener viva su memoria, la Parroquia María Auxiliadora, perteneciente a la obra Don Bosco Formosa, organizó un cronograma de actividades conmemorativas que se desarrollaron durante todo el fin de semana.

Los homenajes comenzaron el viernes 17 de julio con una Santa Misa presidida por el Padre Director Carlos Bosio. Al finalizar la celebración, los presentes se dirigieron hasta el lugar donde descansan los restos del Padre Ferlini para realizar una ofrenda floral y compartir un momento de oración y recuerdo agradecido.

El sábado 18, el salón parroquial fue escenario de una charla de memoria agradecida, coordinada por agentes de pastoral de la comunidad. El encuentro permitió recorrer distintos aspectos de la vida y misión del sacerdote, recuperando testimonios y recuerdos sobre su vocación, su entrega y el profundo impacto de su presencia en la vida de la comunidad formoseña.

Como parte de las actividades, el Museo Salesiano Padre Sciullo abrió sus puertas para presentar una exposición especial dedicada a la vida y obra del Padre Ferlini. La muestra permitió recorrer parte de la historia de su misión evangelizadora y educativa, iniciada en 1949, año en que se fundó la presencia salesiana en Formosa de la mano del propio Padre Ferlini y del Padre Ortúondo.

La conmemoración tuvo además un momento especialmente significativo con la presencia de Luis Bech, sobrino nieto del Padre Ferlini, quien viajó desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, específicamente desde el barrio de Almagro, para participar de los homenajes. 

Formosa volvió a encontrarse con la historia del Padre Enrique Ferlini. Una historia que no permanece únicamente en los libros o en los recuerdos, sino que continúa viva en una comunidad que reconoce en su legado.

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?