El acelerado desarrollo tecnólogico, el uso masivo y creciente de redes sociales a edades tempranas, la escasa o nula regulación y la llegada de un nuevo mundial de fútbol se convirtieron en un marco propicio para las apuestas online en edades tempranas.
En Argentina un estudio realizado por UNICEF revela que 1 de cada 4 adolescentes entre 12 y 17 años señala haber hecho apuestas online alguna vez, y 6 de cada 10 chicos afirman que conocen a alguien que apostó dinero de manera virtual.
La llegada del mundial además de traer expectativas y esperanzas renovadas en la conquista de la cuarta estrella para Argentina, trajo consigo la exacerbación de un fenómeno que no es nuevo y que ya se convirtió en un problema global: las apuestas deportivas.
Todo el tiempo, nos encontramos con publicidades de casas de apuestas online en transmisiones deportivas, en la radio, en la vía pública y sobre todo en las redes sociales. Esta publicidad de apuestas online, legal e ilegal, funciona como un anzuelo que invita constantemente a apostar. Nuestros niños y adolescentes están viviendo en una sociedad que los invita a la búsqueda de “plata fácil”, de emociones intensas con recompensas inmediatas, porque apostar es fácil, se puede hacer en cualquier momento, desde cualquier lugar y con chances de éxito asegurado.
En general, el ingreso se da por apuestas deportivas, especialmente las de fútbol. Sin embargo, los sitios de apuestas online legales e ilegales tienen una oferta diversa en sus plataformas, que también incluye un casino virtual y videojuegos monetizados.
Un factor relevante que determina la vulnerabilidad de los chicos y chicas en este contexto es la soledad y/o falta de acompañamiento. Esto nos invita a reflexionar sobre: ¿Cuál es nuestro rol a la hora de construir entornos que acompañen, protejan y den oportunidades para las nuevas generaciones?¿Intentamos que cada patio y cada encuentro sea un espacio de cercanía, escucha y presencia?