(ANS – Turín) – En la fiesta de Don Bosco, el Rector Mayor y décimo Sucesor de Don Bosco al frente de la Congregación Salesiana, el P. Ángel Fernández Artime, dirige su mensaje a los jóvenes.

Extraído de: Agencia de Noticias Salesianas

Mis Queridísimos jóvenes: llegue a cada uno de ustedes mi saludo con verdadero afecto y de todo corazón desde Valdocco, donde me encuentro hoy celebrando la fiesta de nuestro amado padre Don Bosco, el “Padre y Maestro de la Juventud” como lo declaró san Juan Pablo II. Y en este momento en el que les estoy escribiendo esta carta, deseo decirles que vengo de orar por ustedes en la Basílica ante el Señor, ante nuestra Madre Auxiliadora, ante Don Bosco,  Madre Mazzarello y santo Domingo Savio, el santo adolescente de los primeros años del oratorio aquí en Valdocco.

Ayer ha sido transmitida por la televisión la Eucaristía desde la Basílica de María Auxiliadora, y el santo Padre, Papa Francisco, declaró en el Angelus que había seguido la Eucaristía a través de la televisión, añadiendo que saludaba a todos los salesianos y salesianas con motivo de la fiesta de Don Bosco, y nos recordó que nuestro padre no se encerró en las sacristías de las Iglesias sino que fue al encuentro de los muchachos y jóvenes, buscando su bien, siempre con creatividad. Indudablemente como haría también hoy don Bosco, y como hemos de hacer nosotros para estar al lado de ustedes, para recorrer el camino de la vida juntos.

¡Cuanto cariño tiene el Santo Padre por la Familia Salesiana, la familia de Don Bosco!, y cuánta responsabilidad supone esto, porque siempre debemos dar lo mejor de nosotros mismos al servicio del Evangelio en el nombre del Señor Jesús.

Y ustedes, queridos jóvenes, son los protagonistas de esta historia, como lo fueron los muchachos de Valdocco con Don Bosco. En este año en el que conmemoramos en la Iglesia el IVº centenario de la muerte de un gran santo, el ‘gigante de la santidad’ que fue San Francisco de Sales, la familia salesiana de Don Bosco, y ustedes los jóvenes en ella, todos, estamos llamados a vivir nuestra fe cristiana y todo el dinamismo juvenil que tienen en su corazón, con esta caridad y dulzura ‘salesiana’ que nos ha legado san Francisco de Sales y que hizo suya Don Bosco. Él mismo escribe en el año 1854 acerca del Oratorio de Valdocco lo siguiente:

“Este Oratorio está puesto bajo la protección de San Francisco de Sales para indicar que la base sobre la que esta congregación se apoya debe ser la caridad y la dulzura, que son la virtudes características de este santo”. Don Bosco se inspira  en san Francisco de Sales para llevar adelante su obra, el santo que comprendió como pocos que en el centro de su vida y de su historia estaba solo Dios y su amor misericordioso. Es el santo de la ternura del corazón modelado a imagen del corazón del Dios Padre que con la mansedumbre atrae a todos hacia sí.

Y haciéndome eco de esta sensibilidad y espiritualidad que hemos recibido de San Francisco de Sales a través de Don Bosco, y con la fuerza de la Palabra con la que se han dirigido a ustedes, los jóvenes, tanto el Papa emérito Benedicto XVI como el Papa Francisco, yo deseo invitarles, mis queridos jóvenes de todas las presencias salesianas del mundo a vivir con grandes ideales, con grandes metas que los lleven por el camino de la felicidad y hacia Dios.

– Me pareció muy hermoso cuando en uno de sus mensajes dirigidos a ustedes los jóvenes, el Papa Benedicto les decía: “Queridos jóvenes, no se conformen con menos que la Verdad y el Amor, no se conformen con menos que Cristo.” Qué hermoso y qué propuesta que merece la pena que sea aceptada con valentía, porque es muy posible que el ambiente social y cultural de muchos lugares donde ustedes viven no los ayuden a esto. Pero el privilegio de no conformarse con menos que con Cristo en sus vidas es que pueden confiarse y abandonarse en Dios, el Dios que Vive y que nos invita a todos a vivir como hizo Jesús. Estoy convencido de que es realmente un reto para valientes ser un joven cristiano hoy en día.

Y al decir esto, no me estoy olvidando de otros muchos de ustedes, queridos jóvenes de las presencias salesianas del mundo, que profesan otra religión. Les deseo con verdadero afecto que vivan en profundidad su fe, que sean verdaderos creyentes en la fe que profesan, que la vivan con autenticidad. El único Dios que existe y al que todos nos dirigimos, siempre estará a su lado y sabrá encontrarse con cada uno. Las casas de Don Bosco y de toda la familia salesiana del mundo tienen, y siempre seguirán teniendo, las puertas abiertas para cada joven que allí se acerca.

– Al mismo tiempo, junto con mis hermanos salesianos, mis hermanas Hijas de María Auxiliadora, y tantos otros que formamos esta preciosa familia, me hago eco de las propuestas que les han hecho el Papa Francisco y el Papa Benedicto, en su momento, porque entiendo que, al igual que hacía Don Bosco con sus muchachos, juntos les estamos pidiendo que sean valientes, que no tengan nunca miedo, que se dejen sorprender por Jesús, el Señor, que le abran las puertas de su corazón dejando que Él les hable. Siempre los sorprenderá llevándolos por un camino de verdadera felicidad, esa que ustedes buscan, desean y necesitan.

– Mis queridos jóvenes, me atrevo a decirles en esta fiesta de Don Bosco que hoy, como siempre o más que nunca, el Señor los necesita para ser discípulos misioneros en el Reino, Don Bosco los necesita, como necesitó a sus muchachos de Valdocco, para hacer el bien a otros muchos, y tantísimos de sus compañeros y amigos los necesitan para apoyarse en ustedes, para hacer camino al lado de jóvenes que, con responsabilidad y generosidad, toman la vida en sus manos.

Nuestro mundo necesita jóvenes que sientan que tienen una misión soñada por Dios y que se enamoren de ella. Jóvenes que sientan que Dios tiene un sueño y un proyecto hermoso para cada uno de ellos. Jóvenes con esperanza y con fortaleza, jóvenes, como les dice el Papa Francisco, que no se dejen robar la esperanza: “Un joven no pue­de estar desanimado, lo suyo es soñar cosas grandes, buscar horizontes amplios, atreverse a más, querer co­merse el mundo, ser capaz de aceptar propuestas de­safiantes y desear aportar lo mejor de sí para construir algo mejor. Por eso insisto a los jóvenes que no se dejen robar la esperanza” (Christus Vivit, 15).

Concluyo este saludo, mis queridos jóvenes, deseándoles una feliz fiesta de Don Bosco e invitándolos a vivir todo este año en gran sintonía con Don Bosco y con San Francisco de Sales. Ellos los seguirán llevando al encuentro del único importante: Jesucristo el Señor.

Recuerdo ahora que en la reunión del Consejo de los Responsables del Movimiento Juvenil Salesiano (SDB MJS-LEADS) realizada en diciembre pasado, después de aprobar las orientaciones del Consejo Mundial del SDB MJS-LEADS, los jóvenes representantes en el ámbito mundial obtuvieron la unanimidad ante la propuesta de celebrar el 400° Aniversario de la muerte de San Francisco de Sales. Los miembros del Consejo Regional África-Madagascar han sido los encargados de coordinar este evento, al que asistirán todos los grupos del Movimiento Juvenil Salesiano (MJS) de las Inspectorías salesianas del mundo, en señal de homenaje, gratitud, amor y devoción a este gran santo, inspirador de nuestro amado Don Bosco. Los animo a seguir cuidando los espacios de oración, las iniciativas en favor de los más desfavorecidos y a dar a conocer y compartir todo lo que van haciendo.

Mis queridísimos jóvenes, feliz fiesta de Don Bosco y feliz año ‘Salesiano’ bajo la inspiración de San Francisco de Sales. Bendiciones para todos.

Con verdadero afecto y la promesa de mi oración los saluda,

P. Ángel Fernández Artime, Sdb

Rector Mayor

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