Ayer se aprobó en la Cámara de Diputados el proyecto de un nuevo Régimen Penal Juvenil. Ante este escenario, como Salesianos Argentina Norte reiteramos nuestro llamado a una reflexión centrada en la prevención y la dignidad de cada persona.El delito es una realidad que genera dolor y exige respuestas que trascienden el impacto mediático y cualquier forma de oportunismo sectorial. Los datos indican que la participación de adolescentes de entre 12 y 17 años en procesos penales es muy baja (0,42%). Consideramos que reducir la edad de imputabilidad no resuelve el problema, sino que profundiza la violencia y la reincidencia.

El Sistema Preventivo como respuesta educativa

Nuestro aporte es mirar el Sistema Preventivo, herencia de Don Bosco y aporte propio de nuestra presencia en la sociedad. Se trata de un modelo pedagógico vigente, reconocido y apropiado por numerosos educadores y familias, que han acompañado y sostienen el crecimiento de miles de niños, niñas, adolescentes y jóvenes – NNAyJ- .
Como Familia Salesiana queremos compartir esta experiencia educativa que se anticipa, mediante una pedagogía que prioriza ante todo la vida del NNAyJ, su propuesta educativa y formativa. Se fundamenta en tres pilares: el amor que acoge, la razón que orienta y la fe que da sentido.

Esta praxis se compone de dos dimensiones inseparables:
La satisfacción de las necesidades primarias de los NNAyJ, tales como alimento, casa, seguridad y salud.
Una acción educativa orgánica e integral que acompañe la formación social, moral y religiosa de las personas, ayudándolas a descubrir el sentido de la vida.

Entendemos la prevención no como una medida de control, sino como el arte de educar en positivo, donde con el acompañamiento las personas desarrollan su libertad y responsabilidad.

La mirada del Buen Pastor
La figura de Jesús, el Buen Pastor, inspira una acción pastoral que no abandona a quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad. Esta mirada nos exige pasar de una «cultura del descarte»- Evangelii Gaudium, n. 53- , que ve al NNAyJ como una amenaza, a una cultura del cuidado que lo reconozca, lo dignifique y lo mire con la esperanza de transformación.

Todos, el Estado y la sociedad – cada una desde su responsabilidad-, debemos garantizar un entramado que incluya, respete, eduque y repare las vidas, priorizando políticas públicas de desarrollo humano integral por sobre el mero castigo, porque como expresaba el Papa Francisco: “nadie se salva solo”.

Desde la Inspectoría Argentina Norte, esta visión se concreta cotidianamente en nuestras escuelas, centros de formación y espacios de acogida que se vuelven familia y comunidades protectoras. No son números, son nuestros amigos y familiares. A cada uno y una, nuestros educadores los conocen por su nombre, y gestan oportunidades reales de aprendizaje y crecimiento para cada NNAyJ. Creemos que la creación de oportunidades reales con vínculos sólidos y sanos es el camino eficaz para generar esperanza y un futuro más digno para las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de nuestra patria.

Cada uno de nosotros, desde su lugar, puede realizar un aporte a la sociedad y comenzar hoy mismo a construir nuevas realidades. Preguntémonos: ¿cómo miramos a nuestras niñas, niños, adolescentes y jóvenes? ¿Los descartamos por su lugar de procedencia o por aquello que hicieron? ¿Somos capaces de mirarlos a los ojos y conocer sus historias?. 

Solo desde esa mirada podremos pensar acciones que no se limiten a “reprimir”, a “condenar” y a “excluir”, sino que redoblamos la apuesta por acompañar a los adolescentes y jóvenes que hoy atraviesan situaciones de conflicto con la ley. Como expresaba nuestro Padre Don Bosco: “Si esos jóvenes hubieran tenido un amigo que se hubiera ocupado de ellos, que los hubiera asistido e instruido en la religión en los días festivos, quién sabe si no se habrían mantenido alejados del mal y no habrían terminado en la cárcel”.