Salta. Desde 1864 Don Bosco realizaba paseos otoñales con los jóvenes del oratorio. En esas ocasiones llevaba la alegría salesiana a diferentes lugares, compartiendo la vida del pueblo que lo recibía. Inspirados, y siguiendo su ejemplo, los chicos del oratorio “Ángel Zerda”, luego de mucha preparación, organizaron un paseo muy especial para sus vacaciones de invierno.

El destino fue la localidad de “Coronel Juan Solá – Estación Morillo”, ubicada en el departamento de Rivadavia, en el noreste provincial, a 430 km de la ciudad de Salta. Esto fue posible gracias a la invitación del P. David Pintos (párroco de la zona) quien, junto al invalorable grupo de Pastoral aborigen, les dio hospedaje en el pueblo, en el albergue conocido como Centro «Tepeyac».

“Morillo nos recibió con una cálida bienvenida. Durante los siete días que permanecimos allí realizamos diversas actividades: por las mañanas visitábamos las casas, conociendo vivencias y aprendiendo de los valores y las costumbres del lugar. Por las tardes, organizábamos un multitudinario oratorio, con actividades recreativas para los chicos de la zona, obras de teatro, talleres, merienda y sencillas charlas a modo de catequesis. Un poco más tarde, luego de la Misa o de la Celebración de la Palabra que se realizaba en la Parroquia San Lorenzo, realizábamos charlas formativas especialmente para los jóvenes presentes.
Lo novedoso de esta experiencia, que la vuelve distinta a otras que ya habíamos vivido, fue la participación, en cada actividad de niños y jóvenes criollos y wichis, que disfrutaban por igual del oratorio y nos mostraban en vivo una realidad que en la ciudad a veces no conocemos».

Por José Tomás Zingone

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