Los grupos misioneros de la Inspectoría Argentina Norte se encontraron virtualmente en el marco del mes de las misiones.

El equipo inspectorial de Animación Misionera convocó a un encuentro especialmente dirigido a miembros de grupos misioneros. Se realizó durante la tarde del lunes 24 de octubre, de manera virtual, y participaron referentes de distintos lugares de ARN.

La llamada

A la luz del pasaje bíblico que inspira el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Misionera Mundial de este año: “Para que sean mis testigos” , nos preguntamos como jóvenes misioneros salesianos ¿De qué somos testigos hoy? ¿De qué queremos dar testimonio?

Estas preguntas resonaron junto al compartir los desafíos, “gozos y esperanzas” que encontramos en cada una de nuestras comunidades y grupos misioneros:

– Retomar las actividades presenciales luego de la Pandemia…
– Hacer que los jóvenes sientan a la Iglesia como su casa…
-El desafío de la concurrencia de los jóvenes, el compromiso y constancia de los
animadores…
– Atraerlos a una Iglesia Joven y para los jóvenes…
– Ir al encuentro de “quien llega y cómo llega” a nuestros patios…

La entrega misionera

También este encuentro fue un espacio para compartir en torno al trienio de preparación a los 150 años de la primera expedición misionera salesiana (2022-2025) y la línea 7 del cuarto Capítulo Inspectorial: “Es hora de generosidad en la Congregación (…) siempre misionera”, dos temáticas que nos marcan el horizonte de estos años.

Por otro lado, el sentir común en el compartir de la propia experiencia es que la misión no se vive solo en el grupo, sino que se lleva también en el corazón de cada uno, “siempre y a todas partes”, “24/7”. Y que en estos tiempos, la misión sale al encuentro de los jóvenes (“¡cuán roto está el joven hoy!” decíamos…) y le muestra la esperanza y misericordia en Jesús.

“Misioneros cántaros”.

Habiendo compartido y mirando el camino por recorrer, resuenan las palabras del Santo Padre: “estamos llamados a ser personas-cántaros para dar de beber a los demás. A veces el cántaro se convierte en una pesada cruz, pero fue precisamente en la cruz donde, traspasado, el Señor se nos entregó como fuente de agua viva” (EG 86). Sigamos siendo pues, con la ayuda de Dios y en medio de nuestros hermanos y hermanas, “misioneros salesianos jóvenes cántaros”.

Gracias a las Casas Salesianas de Posadas, Fontana, Formosa, Curuzú Cuatiá, Salta, Tucumán y Córdoba por la presencia y participación.

Seguimos unidos en la oración en este mes por todos los misioneros.

Equipo Inspectorial de Animación Misionera

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