La vocación de la alegría

Feb 21, 2020

Los cooperadores en Santiago del Estero se preparan para otro año de servicio, de entrega y de oratorio.

En el Paraje La Loma, ubicado a unos 50 km. de la Ciudad de Santiago del Estero, las tardes de domingo significan juego, charla, encuentro, diversión. Entre marzo y diciembre, cuatro cooperadoras y seis jóvenes animadores visitan a más de 60 niños y adolescentes junto a sus familias.

El oratorio propone juegos para los más pequeños y charlas para adolescentes y adultos sobre salud y violencia de género, entre otros temas.

 

 

Elva es Salesiana Cooperadora y animadora del oratorio festivo. Para ella, la palabra que caracteriza su actividad de cada domingo es

«la ALEGRÍA que se comparte, a pesar de las carencias materiales y afectivas que viven los niños y madres del Paraje».

 

 

Define a los Cooperadores como «laicos dispuestos a vivir en lo cotidiano (familia, trabajo, estudio) el carisma de Don Bosco y organizados mediante una Asociación que nos permite acompañarnos y nutrirnos de la espiritualidad salesiana». Por ese motivo, deja abierta la invitación a jóvenes y adultos a conocer la vocación del Salesiano Cooperador (SS.CC.).

Las reuniones se realizan los primeros y terceros domingos de cada mes a las 18 hs. en el Oratorio Don Bosco de Santiago.

 

 

 

Otra forma de colaborar con el servicio que prestan, es acercando donaciones de leche, golosinas, facturas o cualquier elemento que pueda servir para el juego o la merienda. Esta es la manera en que se sostiene el oratorio y la única ayuda que recibe.

 

 

 

 

 

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?