En este Día del Catequista, queremos compartirles una breve reflexión sobre el ser catequista, escrita por Gabriel Zalazar, quien vive este servicio con compromiso y entrega en Las Heras, Mendoza. Una invitación a detenernos, mirar nuestra vocación y recordar el sentido profundo de acompañar a otros en el camino de la fe:

Ser catequista significa: AMAR CON LOCURA

Amas compartir una tarde de juegos con los pibes del Oratorio, reírte, hacer lío y disfrutar de cada momento. Amas también encontrar un espacio para compartir tus problemas, tus alegrías y tus sueños con tus compañeros de animación, sabiendo que nunca caminas solo.

Amas compartir un atardecer, una charla, un canto de animación y la Eucaristía con jóvenes que llegan al patio buscando, simplemente SER FELICES. Amas desde que te levantas hasta que te acostas, dando gracias a Dios por cada cosa buena que te pasa, por cada persona que pone en tu vida y por cada gesto de cariño que recibís.

Porque ser Catequista Salesiano significa eso: AMAR

Amas como Jesús nos enseñó. Amas su alegría, su cercanía, su luz y su manera de mirar a cada persona con esperanza. Y sobre todo, animarnos a transmitir todo lo lindo que es Jesús, no solamente con palabras, sino con nuestra propia vida. Es vivir con gozo, servir con alegría, acompañar con ternura y caminar con esperanza, haciendo de cada encuentro una oportunidad para que otro pueda descubrir cuánto lo ama Dios.

Porque al final, ser Catequista Salesiano es dejar que la alegría de Jesús nos transforme por dentro para poder compartirla con todos los que encontramos en nuestro camino VIVIENDO, AMANDO y TRANMITIENDO la alegría del Evangelio.

 

Gabriel Zalazar