Cuidadores de Esperanza: aprender, jugar y sentirse en casa

Oct 8, 2026

Frente a una realidad que exige respuestas concretas, la Comunidad Niño Alcalde en La Rioja lleva adelante el proyecto «Cuidadores de Esperanza», un espacio donde los derechos de las infancias y juventudes se transforman en presencia cotidiana y oportunidades de futuro.

Como señalan estudios recientes de UNICEF Argentina, más de 5 millones de chicas y chicos en nuestro país sufren la falta de derechos fundamentales como la alimentación, la educación o la salud, con un impacto que se siente con más fuerza en los sectores vulnerables. Frente a esta realidad, desde la mirada salesiana entendemos que cuidar sus derechos es, ante todo, generar espacios reales donde puedan aprender, jugar, expresarse y descubrir que su voz importa. 

En este camino, la línea de Inclusión Educativa de «Cuidadores de Esperanza» busca constituirse como una experiencia educativa comunitaria capaz de generar oportunidades, fortalecer trayectorias y acompañar la vida de niñas, niños, adolescentes, jóvenes y personas adultas. 

Inspirada en la pedagogía de Don Bosco y en la educación popular latinoamericana, la propuesta se concreta en talleres de circo, folclore, apoyo escolar, ajedrez y percusión, apostando a construir espacios donde cada persona pueda aprender, expresarse, sentirse acompañada y descubrir sus propias capacidades. 

Entendiendo que educar también es cuidar, escuchar, incluir y sembrar esperanza; cada taller, cada encuentro y cada vínculo construido forman parte de una misma misión: hacer de la comunidad un lugar donde la vida pueda crecer con dignidad, alegría y esperanza.

Hacer realidad los derechos de nuestras infancias es una tarea de todos los días. Proyectos como este nos recuerdan que, cuando hay presencia y corazón, la esperanza se construye codo a codo.

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?