Edificar en el bien: Una reflexión para esta segunda mitad del año

Ago 7, 2026

A partir de la encíclica “Magnífica humanitas» del Papa León, el Hno. Juan Pablo Tobanelli nos comparte una reflexión para vivir esta segunda mitad del año con una mirada esperanzadora sobre la misión de educar y evangelizar en el contexto actual.

En tiempos marcados por los cambios culturales y tecnológicos, el Hno. Juan Pablo Tobanelli nos invita a una lectura de la encíclica Magnífica Humanitas como una oportunidad para renovar nuestro compromiso, como Familia Salesiana, con la educación y la evangelización.

Partiendo de la expresión «edificar en el bien», recupera cuatro claves que el Santo Padre presenta como horizonte para este cambio de época: construir sobre la relación con Dios, reconocer la fragilidad humana como parte de nuestra condición, asumir una corresponsabilidad valiente y cultivar un lenguaje evangélico que promueva el diálogo, la fraternidad y el bien común.

A lo largo de la reflexión, estas propuestas dialogan con la espiritualidad salesiana y con la misión cotidiana de quienes acompañan a niños, adolescentes y jóvenes en escuelas, parroquias, oratorios y obras sociales. 

Te invitamos a leer la reflexión completa y a descubrir cómo estas cuatro claves pueden iluminar el camino de nuestras comunidades en esta segunda parte del año.

Por Hno. Juan Pablo Tobanelli

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?