«Sin excluir a nadie»

May 20, 2020

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Los jóvenes de la Casa Salesiana Don Bosco en Paraná, llevan a la práctica este fragmento de la oración por la Patria, que tantas veces rezamos.

«Amar a todos, sin excluir a nadie» es probablemente una tarea difícil de cumplir pero que, sin dudas, nos acerca a la santidad. En Paraná, las chicas y los muchachos reciben donaciones para compartirlas con diferentes sectores de la obra salesiana.

En el marco de la preparación a la fiesta de María Auxiliadora, los jóvenes de la obra salesiana en Paraná reciben, desinfectan y reparten alimentos no perecederos y artículos de limpieza e higiene.

«Estamos juntando alimentos, como harina, leche, mate cocido, puré de tomate, entre otros, para donarlos al batallón 49 que funciona en el barrio Belgrano, y que son parte de la obra salesiana», explicó una de las jóvenes a un medio local.

Desde el inicio de la cuarentena se habilitó un comedor en el batallón de exploradores N° 49 de la ciudad, que brinda sus servicios a las familias más necesitadas. También son destinatarios de estas donaciones los grupos familiares que pertenecen a la obra de Don Bosco y carecen de estos recursos.

La mercadería es receptada y posteriormente desinfectada y clasificada, según las exigencias sanitarias que requiere este tiempo.

Los jóvenes han invitado a participar a todos los paranaenses de esta colecta: mañana jueves 21 y el viernes 22 de 14 a 16 y el sábado 23 entre las 9 y las 12 de la mañana.

Fuente: El Once TV

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La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?