Saltimbanqui: una experiencia que fortalece la identidad del animador salesiano en el NEA

Ene 9, 2026

Del 4 al 9 de enero se desarrolló en la Escuela Agrotécnica Salesiana «Pascual Gentilini» en San José, Misiones, Argentina la experiencia Saltimbanqui, una propuesta formativa del Movimiento Juvenil Salesiano – MJS- destinada a animadores y animadoras de la zona NEA, Argentina. La iniciativa se enmarca dentro del  #VeranoSalesiano, tiempo en el que las Casas Salesianas en la Inspectoría Argentina Norte llevan adelante experiencias educativas, pastorales y recreativas para niños, niñas adolescentes y jóvenes.

Del Saltimbanqui participaron alrededor de cien adolescentes y jóvenes pertenecientes a los MJS locales, acompañados por un equipo de laicos y salesianos. A lo largo de estos días se dictan diversos talleres sobre el Sistema Preventivo, la animación sociocultural, cristología y mariología, la “Iglesia en salida”, entre otros ejes para la formación del animador/a salesiano.

Además de los espacios formativos, los participantes viven intensos momentos de oración y celebraciones eucarísticas, así como tiempos de recreación, juegos y convivencia fraterna. Todo ello en un clima de alegría, cercanía y sentido de pertenencia al carisma salesiano.

Damos gracias a Dios por la experiencia Saltimbanqui, por el compromiso de los jóvenes animadores y por el camino que el MJS continúa recorriendo como Iglesia joven, alegre y en salida, al estilo de Don Bosco.

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?