¿Qué esperaban los desesperanzados?

May 19, 2023

Las mentes grandes, hablan de ideas
las mentes medianas, hablan de eventos
las mentes pequeñas…, hablan de los demás

 

Como cada 4 años, en 2023 nos toca elegir entre todos (los mayores de 16 años) a la máxima autoridad de nuestro país. Como cada 4 años, un abanico de sensaciones invade a los argentinos: desde un fanatismo por un candidato o candidata puntual, a una apatía absoluta fruto de la desesperanza. En el medio, una enorme escala de grises.

Jon Elster, filósofo noruego abocado entre otros temas al sistema de “elección racional”, opina que los motivos que llevan a los miembros de un colectivo a debatir son “la razón, el interés y la pasión”. Es interesante pensar que, dependiendo de qué motivos llevan a los ciudadanos a discutir hoy sobre políticos y elecciones, es probable que irremediablemente las expectativas originales muten tarde o temprano en desilusión. Otra dificultad del debate puede ser las herramientas específicas con las que se cuente: como en cualquier disciplina, una escasa formación redundará en un pobre resultado.

Por eso debatir sobre política (mucho antes de debatir sobre políticos) lejos de ser una opción es un deber para nosotros, junto a nuestras y nuestros jóvenes. La potencia juvenil buscará y encontrará siempre canales para debatir, y qué mejor que nuestras aulas y patios para hacerlo. Pero cuidado: una ciudadanía activa y responsable no será nunca el fruto de una improvisación, si no de un consciente camino de formación ética y política.

 

Si la desesperanza es el resultado de una esperanza mal concebida, está en nuestras manos la construcción de una genuina y realista. ¡Hagamos nuevas todas las cosas!

Por Mariano Gálvez.
Representante Legal de la casa salesiana San José

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?