Por primera vez, una mujer laica ocupará el rol de Delegada de la Comunicación Social

Ago 8, 2022

La Lic. Romina Herrera , relacionista pública y comunicadora institucional, se sumó al equipo  inspectorial para acompañar y animar al sector. 

La Delegación Inspectorial de Comunicación Social incorpora a su equipo a una nueva referente. Romina Herrera es Licenciada en Comunicación Institucional por la Universidad Blas Pascal y Relaciones Públicas por Institución Cervantes. Conoció el patio salesiano junto al Movimiento Exploradoril Salesiano, en su paso por el Batallón Nº 11 Gral. José María Paz de la Ciudad de Córdoba.


“El Equipo Inspectorial de Comunicación Social tiene como objetivo fomentar un entorno comunicativo salesiano que sea comunión entre individuos, trabajos, proyectos y actividades”, dice nuestro Sistema Salesiano de Comunicación Social (2011). En Argentina Norte, este equipo viene desarrollándose hace varios años, con el aporte de colaboradores y voluntarios, laicos y salesianos, que llevan adelante las acciones de comunicación en los nuevos patios digitales. 

 

El rol del Delegado, históricamente estuvo asociado a salesianos consagrados que se encargaban de este servicio. Por lo que este paso supone seguir apostando a la misión compartida, a una Iglesia sinodal con espacios de protagonismo juvenil y liderazgo femenino, al trabajo horizontal y colectivo.

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?