Nos formamos para innovar en la enseñanza

Sep 4, 2026

Docentes del Instituto Superior “Don Bosco” de la Casa Salesiana San José participaron del 1er Congreso Nacional de Aprendizaje Basado en Juego (ABJ), una experiencia que los invitó a seguir pensando el juego como una herramienta con verdadero potencial pedagógico.  

Del 15 al 17 de agosto, en Bahía Blanca, docentes, profesionales de la salud, estudiantes y diseñadores de juegos de distintos puntos del país se reunieron para pensar al juego como herramienta pedagógica y de transformación social.

El Instituto Superior “Don Bosco”  tuvo una doble participación. Por un lado, docentes que actualmente cursan el Trayecto de Formación en ABJ, desarrollado junto a SADOP Rosario, participaron de conferencias, talleres e instancias de intercambio. Por otro, presentó dos talleres propios: uno para compartir la propuesta de formación y los prototipos de juegos diseñados por los docentes cursantes, y otro a cargo de los profesores Gabriel Ferraris y Franco Toffoli, quienes presentaron su libro-juego educativo La Gran Revolución.

El Congreso significó un espacio para encontrarse con otras experiencias y reafirmar una idea central: no alcanza con jugar; el juego puede convertirse en una potente herramienta de enseñanza cuando existe una intención pedagógica que orienta la experiencia hacia un aprendizaje concreto.

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?