Misión y oratorio, unidos por una esperanza

Mar 2, 2021

La comunidad parroquial de Rodeo del Medio lleva la alegría del patio y la Buena Noticia a las calles.

Jóvenes y adultos de la Parroquia María Auxiliadora en Rodeo del Medio se han integrado desde el espíritu salesiano de familia para acompañar a la comunidad en estos tiempos. Son varias las actividades que, aun con la dificultad de la pandemia, lograron realizar para acercarse a muchas familias y acompañarlas generosamente.

Con motivo de la fiesta de Don Bosco visitaron el barrio Unidos por una esperanza. A lo largo de cuatro días, hicieron misión y oratorio, llevando la alegría salesiana a los rostros de los niños. También se sumaron los barrios 23 de agosto, 24 de agosto y 25 de mayo.

Siguiendo al Papa Fracisco, la propuesta fue “hacer lío” en las calles de Rodeo del Medio. Hubo juegos, cantos, entretenimiento y una rica torta. Las mamás de Cáritas acercaron ropa y calzado en buen estado para quien lo necesitara.

En la última jornada, previa a la fiesta de Don Bosco, se realizó una olla popular. El chef Javier Sosa unió sus manos a las de Cáritas y el MJS para preparar un arroz con pollo, mientras los niños seguían jugando.

Desde la obra agradecieron a todos los que colaboraron de alguna manera para que esta fiesta fuera posible. Porque oratorio y misión son la misma cosa.

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?