Madres cristianas, musulmanas y judías unidas por la paz

Abr 21, 2017

Un pequeño gran milagro casi completamente ignorado por los medios de comunicación está aconteciendo: miles de mujeres judías, musulmanas y cristianas recorren Israel, juntas, por la paz.

Recientemente, junto a la cantante israelí Yael Deckelbaum, han lanzado la canción “Prayer of the Mothers”, en la que estas mujeres de las tres religiones muestran que la paz es posible, y que por tanto es un deber.

Han sido congregadas por el movimiento “Women Wage Peace”, surgido en la precedente escalada de violencia entre israelíes y palestinos.

En este contexto, en octubre de 2016, mujeres judías y árabes lanzaron el proyecto Marcha de la Paz (“March of Hope” project), que entre sus muchas manifestaciones congregó a cuatro mil mujeres (mitad israelíes y mitad palestinas) en Qasr el Yahud (al norte del Mar Muerto).

Al mismo tiempo, otras quince mil mujeres exigían paz ante la residencia de los primeros ministros de ambos gobiernos, el palestino y el israelí.

A estas marchas se unió Leymah Gbowee, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 2011 por su contribución al final de la guerra civil en Liberia.

Nadie que sea indiferente a la guerra en Israel puede dejar de ver este vídeo, en el que una vez más se muestra cómo las mujeres, y en particular las madres, son la más increíble energía de paz en medio de los conflictos.

La cantante israelí Yael Deckelbaum y mujeres de distintas religiones se han unido para cantar esta canción “Oración de las madres”

https://womenwagepeace.org.il/en/

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?