La vida es historia

Nov 5, 2021

Un sábado de agosto, bien temprano, chateando con el Hno. Salesiano Máximo Herrera, misionero en Uganda, descubrí este testimonio de una mujer llamada Scovia. Ella es una joven refugiada en Uganda. Su país, su casa, su familia, quedó en Sudán.

El Hno. Máximo la encontró un día dibujando en una de las salas de la escuela y se sorprendió por la calidad y precisión de sus dibujos. Como buen salesiano, pensó en darle una oportunidad para desplegar sus cualidades artísticas, invitándola a pintar unas guardas decorativas en las paredes del nuevo Jardín de Infantes de la Obra. Singularmente, son pequeñas cabañas en las cuales se reúnen los más pequeños.

Scovia comenzó su trabajo con alguna indicación de Máximo. Y continuó, continúa y continuará desplegando sus habilidades.

Los invito a acompañar a Scovia en su tarea. Ella vive a miles de kilómetros de distancia, en África. Nosotros aquí.
Por eso la vida es historia. Es la persona. Es Scovia, Hno. Máximo, vos y yo.

No perdamos ni la memoria ni la sensibilidad. Algo está sucediendo dentro de nosotros.

Por: Hno. José Sobrero sdb

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?