EZO: Ser parte y sentirnos parte

May 20, 2019

 

El Equipo de Oratorios de Zona Centro se reunió el 18 y 19 de mayo en la Casa Salesiana San Antonio de Padua, Córdoba.

 

 

La convivencia del EZO de la zona centro tuvo lugar en el barrio cordobés San Vicente, en la comunidad del SAP, el sábado 18 y domingo 19 de mayo. Participaron referentes de distintos oratorios de los MJS de Rio III, Pio X, Alta Gracia, SAP y Parroquia (El Tropezón).

La idea fue tener un espacio de convivencia donde poder encontrarnos como animadores oratorianos, formarnos y pensar proyectos como zona oratoriana.

 

El primer día tuvimos un momento de formación donde la idea fue repensar los «espacios que transitamos«, poniendo énfasis en el Oratorio. La reflexión giró en torno a «hacer habitables y humanizar» esos espacios y de qué manera Jesús nos enseña y nos demuestra los modos para hacer esto.

Generalmente nuestros oratorios trabajan en lugares y con personas considerados «no lugares» y «no personas», esta consideración suele ser de la sociedad y también ellos mismos se creen esa clasificación.

 

Jesús nos invita a que el Ora sea un espacio que da identidad, un espacio en el cual el que entra se siente «parte de», se sabe amado por los demás, tiene un nombre, le podemos dar herramientas, podemos hacer redes y acompañar.

 

Durante la tarde, acompañamos al Oratorio Saltimbanqui del San Antonio de Padua (SAP). De esta forma, pudimos hacer experiencia de estar en otro Oratorio e involucrarnos al 100% en esa tarde oratoriana.

Cerramos el día con una oración en torno a lo vivido en la jornada y poniendo énfasis en: como MIRA, como ESCUCHA, como HABLA y como TOCA Jesús.

 

 

El día domingo fue más para seguir dando forma al espacio del EZO, qué y cómo queremos que sea este espacio. Se charló sobre  rol de los coordinadores (que hoy son Ceci de Alta Gracia, Mari y Pablo de Córdoba), la posibilidad de hacer un «intercambio de animadores» entre los Oratorios y también sobre un lema que identifique por donde ir trabajando como zona Oratoriana.

 

La experiencia fue muy rica y muy transformadora, y la verdad que estando justo en el Mes de María Auxiliadora, se sintió tremendamente su mano de Madre, Maestra y Auxilio.

 

Colaboración de: Samuel Risco - Alta Gracia

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?