Exalumnos: «somos todos de Don Bosco»

Jun 22, 2020

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Los que corrimos, saltamos, cantamos y mateamos en sus patios; os que soñamos como él, por los jóvenes; los que queremos hacer un oratorio en cada lugar que visitamos. Todos juntos, invitados a festejar el Día del Exalumno Salesiano.

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Fuente: Por los jóvenes

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Carlos Gastini fue el impulsor de la tradicional Fiesta del Exalumno, cada 24 de junio. Don Bosco le había dicho: “Tú, Gastini, serás el juglar de los salesianos hasta los setenta años» y él se encargaba de recordarlo constantemente. Su amor y lealtad por la obra salesiana perduró hasta el último día de su vida.

 

 

Según las crónicas, Carlitos Gastini -junto a los demás «antiguos muchachos del oratorio» convirtió la fiesta a Don Bosco en una tradición que hoy sigue vigente. El festejo consistía en declamaciones y cantos, testimonios y anécdotas en honor a Don Bosco, además de una comida o un brindis con un momento de oración. El fin era dar gracias por la vida y la entrega de «papá Juan» (Bosco).

Gastini había dicho en una ocasión: “Nosotros somos todos de Don Bosco. Aquí no hay nada nuestro, todo es suyo”.( MB XIII, 133)

 

 

Dos siglos después, la familia de los exalumnos se extiende por todo el planeta, pero las raíces continúan firmes. Cuando nos encontramos, sentimos esa corriente eléctrica que nos hace sintonizar de inmediato por manejar los mismos códigos. Cada uno de nosotros tiene experiencias personales cargadas de memorias y acontecimientos, de rostros de salesianos, de compañeros/as y de educadores significativos, de ocurrencias y anécdotas como alumnos/as y oratorianos/as.

Subyace una cuestión común: el encuentro con el patio salesiano transformó nuestras vidas. Nos encanta la experiencia educativa que vivimos y quisiéramos que muchos también la experimenten: llevamos a hijos/as, amigos/as y parejas a conocer esos lugares que fueron tan significativos en nuestra trayectoria vital. Es nuestra forma de mostrar el afecto y el agradecimiento.

 

Ya no estamos en la Casa salesiana pero nos quedamos con Don Bosco, porque él se quedó en nosotros para siempre.

 

 

 

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La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?