El mismo patio, la misma vocación

Oct 24, 2022

Los salesianos de Don Bosco vivieron un tiempo de discernimiento y encuentro personal con Dios que les ayuda a crecer en su camino pastoral. 

Unos 30 salesianos participaron de la 3ra tanda de ejercicios espirituales que se realizó entre el 3 y el 9 de octubre en Manucho, Santa Fe. El padre Inspector, Horacio Barbieri sdb, acompañó cada día de la experiencia y Monseñor Virginio Bressanelli, Obispo emérito de Neuquén, predicó el retiro.

Cada jornada tuvo charlas y momentos de reflexión personal, como también espacios grupales de compartir y oración fraterna. «El ambiente fue muy ameno y hubo buena cantidad de salesianos jóvenes y mayores de varios lugares», contó el Hno. Gabriel Osorio. Esta diversidad generó mucha familiaridad. También comentó que «nos levantamos a ver la canonización de Zatti» 

 

 

 

 

 

Del P. Virginio, destacaron su testimonio pastoral, la sensibilidad por los más humildes y el acompañamiento de situaciones de extrema vulnerabilidad. Además, complementó sus prédicas con anclajes bien salesianos a constituciones, el Aguinaldo del Rector Mayor y otros documentos.

Esta tanda de ejercicios tuvo la particularidad de que concluyó con la fiesta de #ZattiSanto, que los hermanos celebraron en comunidad. De esta y otras formas, los salesianos de Don Bosco siguen buscando espacios de reflexión, discernimiento y encuentro personal con Dios que les ayuda a crecer en su camino pastoral. 

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?