El locro más grande de Tucumán

Jun 14, 2017

El domingo 11 de junio el colegio Tulio García Fernández abrió sus puertas a toda la familia salesiana para compartir el locro más grande de la provincia. Esto se debe a condimentos como el esfuerzo, la dedicación y «ese no sé qué» con el que se elabora este excito menú, y que cada año atrae a más comensales (este año superó las 6000 personas) alrededor de la mesa salesiana.

La organización comenzó muy temprano. Padres y madres ya estaban preparados para entrar en acción desde el sábado. Con la “picada” sobre la mesa y la predisposición a flor de piel se dividieron en grupos, algunos preparaban los ingredientes necesarios para la cocina, y otros se encargaban de alistar mesas para recibir a los comensales el día siguiente…

Las 6 de la mañana marcaba el reloj y el aroma de la cocción comenzaba a inundar las instalaciones del Tulio. Cerca del medio estaba todo listo: 4500 litros de exquisito choclo y 150 servidores se encargaron que los comensales le pongan 5 estrellas a un domingo inolvidable.
“La finalidad de este evento es compartir un día distinto en familia. Se aprovecha la jornada para encontrarse y afianzar los vínculos entre los miembros de esta casa salesiana”. Comentó uno de los organizadores.

Cabe destacar que lo recaudado se destinará este año a la reparación del cine del colegio Tulio.

Te invitamos a ver el video del encuentro que publicó el Diario la Gaceta de Tucumán.

https://www.lagaceta.com.ar/nota/733469/actualidad/video-asi-se-hizo-locro-mas-grande-tucuman.html

Colaboró: Martín Oviedo

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?