El desafío de leer

Abr 23, 2019

 

Hace varios años que la UNESCO decidió dedicarle una fecha conmemorativa en el calendario al libro para, de esta manera, celebrar que existe. El 23 de abril le pareció adecuada, porque se suele creer que un día como hoy, pero de 1616 fallecieron Miguel de Cervantes Saavedra, autor del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, y el Inca Garcilaso de la Vega, considerado por muchos críticos como el padre de las letras americanas.

Sea por lo que fuere, vamos a aprovechar el ritual y destacar hoy, 23 de abril del 2019, la presencia del libro. ¿De qué manera? Intentando bajarlo más cerca del llano.

 

Sabemos que, en los tiempos que corren, se hace más difícil leer. Bienvenidos los contenidos audiovisuales, las series, Netflix; a todos nos atrapan. Pero al margen de esto, y por si fuera poco, la literatura, a no negarlo, convive desde hace mucho con un mote (¿justo, injusto? Será debate de otra oportunidad) de cosa sublime, en el sentido de verdad reservada a unos pocos, o algo así. Pero esto es más un prejuicio que otra cosa.

 

Sí, leer puede ser difícil porque demanda una actividad del lector, una reescritura de la obra por parte del que lee. Esto es lo que sostenía Roland Barthes en la década del ’70: el lector trabaja, porque siendo él mismo un cúmulo de textos leídos, moviliza, articula y tracciona sistemas que desencadenan sentidos; esto es reescribir la escritura. Y ya en ese entonces advertía:

Nuestra literatura está marcada por el despiadado divorcio que la institución literaria mantiene entre el fabricante y el usuario del texto, su propietario y su cliente, su autor y su lector. Este lector está sumergido en una especie de ocio, de intransitividad, y, ¿por qué no decirlo?, de seriedad: en lugar de jugar él mismo, de acceder plenamente al encantamiento del significante, a la voluptuosidad de la escritura, no le queda más que la pobre libertad de recibir o rechazar el texto…”. (Barthes, R., 1970, S/Z).

 

Benito Taibo, autor mexicano de literatura juvenil (¡y lector!), colaborará con nosotros en este intento de traer más cerca de nosotros al libro. Su fabulosa charla TedX titulada Leer es resistir está disponible en YouTube. ¡No se la pueden perder! ¡Que la disfruten!:

 

Juan Andrés Gussalli

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?