Declaración frente a la profanación del templo de la Gratitud Nacional

Jun 13, 2016

Chile. Ante el ataque sufrido por el templo de la Gratitud Nacional manifestamos nuestro absoluto rechazo, dolor e indignación. El templo fue profanado no sólo con los ya habituales daños en paredes, puertas y vitrales, sino que también con la sustracción y destrucción de una imagen de Jesús Crucificado.

Nos duele profundamente que una Iglesia sea objeto de repetidos ataques que no sólo dañan el patrimonio histórico de la ciudad, la libertad de culto y un lugar sagrado donde muchas personas llegan para el encuentro con Dios; creemos que también se hiere en lo más profundo el alma de nuestra patria.

La Congregación Salesiana en Chile, en repetidas ocasiones, ha acudido a las autoridades para solicitar resguardo al templo de la Gratitud Nacional, sin embargo, queda en evidencia que las medidas adoptadas son siempre insuficientes.

Como familia religiosa dedicada a la educación, evangelización y promoción social, compartimos los anhelos por una educación de calidad que ofrezca oportunidades a todos los jóvenes, especialmente los más vulnerables. Es por eso que nos acongoja de manera particular que un grupo de jóvenes haya protagonizado este grave gesto.

Renovamos nuestro compromiso a favor de la educación y evangelización según el carisma de Don Bosco, como lo venimos realizando en Chile desde hace 130 años.

Comunicaremos día y horario de una Eucaristía que realizaremos como acto de desagravio a la profanación del templo de la Gratitud Nacional.

Pedimos a la sociedad entera unirnos en el desafío de no claudicar en la lucha por un Chile más justo donde prime el diálogo y el entendimiento.

Alberto Lorenzelli
Provincial de los Salesianos en Chile

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?