Compartir el camino del animador

Feb 10, 2021

20 jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano de Concepción del Uruguay (Entre Ríos) compartieron las experiencias formativas ‘I Becchi’ y ‘Chieri’ reencontrándose presencialmente con la obra y sus pares.

Entre el 26 y el 29 de enero, los participantes del I Becchi- Chieri 2021 fueron adquiriendo herramientas tanto para iniciar su camino en la animación salesiana como para profundizar ciertos aspectos del animador de mano de los talleristas y acompañantes.

Por las mañanas se brindaban los talleres correspondientes al I Becchi, destinado a futuros animadores. Entre ellos: Salesianidad, Comunicación, Biblia y Animación/ dinámicas de grupo.

Durante la tarde, compartían los talleres del Chieri los jóvenes que han hecho experiencia de animación (al menos por un año) pero que aún no han participado en las formaciones de verano «Saltimbanqui» y «Soñador». Entre estas propuestas estuvieron: Salesianidad, Metodología pastoral, Cristología y una charla sobre Laudato Si y el cuidado de la casa común.

El día 30 de enero, los participantes de ambas experiencias se reunieron para realizar el cierre de todo lo vivido. En esta instancia comunitaria se expresaron aprendizajes y reflexiones personales en torno a lo compartido. Además se crearon líneas de acción derivadas de algunos talleres, como el de Laudato Si, proponiendo actividades para ayudar al medioambiente  y concientizar sobre el cuidado de la Tierra, como también otras más específicas para fortalecer la unión como MJS.

Dar gracias y encomendarse

Finalizando ya el día de nuestro querido Don Bosco, los animadores fueron convocados a participar juntos de la Santa Misa, donde realizaron gestos significativos. En el momento del ofertorio y hacia el final, a los pies de María dieron gracias por lo compartido e invocaron el auxilio del Dios que ama a los jóvenes.

Por: Lucas Regner

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?