Navidad con Jesús: la alegría de la mesa compartida en Salta

Dic 23, 2025

El pasado 20 de diciembre se realizó una nueva edición de “Navidad con Jesús”, un gesto de amor y solidaridad que, desde hace más de diez años, la Comunidad Salesiana Ángel Zerda de Salta sostiene con fidelidad y espíritu evangélico.

Durante la jornada, la comunidad compartió un plato de comida con más de 200 personas en situación de calle. La noche estuvo marcada por la oración, el encuentro y la mesa compartida, en un clima de alegría y cercanía, donde cada persona pudo sentirse acogida, escuchada y acompañada, reconociendo en cada rostro al Jesús que nace entre los más pobres.

Esta experiencia fue posible gracias al compromiso y la participación de todos los sectores de la comunidad: la Capilla, el Movimiento Juvenil Salesiano, los niveles Inicial, Primario y Secundario, ADMA, Exalumnos, Salesianos Cooperadores, Educadores Jubilados, UPF y familias salesianas. Con un mismo corazón y al estilo de Don Bosco, se unieron para brindar una cena fraterna a quienes más lo necesitan.

Además, la propuesta se llevó adelante en articulación con otras organizaciones solidarias, como Manos Abiertas, Hermanos de la Calle y otros grupos comprometidos con el acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad, fortaleciendo el trabajo en red y el servicio compartido.

La preparación de “Navidad con Jesús” requirió tiempo, dedicación y mucho amor. Muchas personas colaboraron de manera silenciosa adquiriendo una tarjeta que equivalía a una cena para un hermano, haciendo posible que este gesto solidario se concretara. Cada aporte, grande o pequeño, fue una expresión concreta de caridad y compromiso comunitario.

Desde la organización agradecieron profundamente a todos los que hicieron posible esta iniciativa, que invita a seguir caminando juntos como Familia Salesiana, renovando el compromiso de ser signos y portadores del amor de Dios, especialmente entre los más necesitados.

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?