Joven, queremos escucharte

Jul 17, 2020

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El equipo de acompañamiento continúa brindando junto a la Universidad Salesiana un espacio de escucha virtual para jóvenes, en un contexto sin precedentes.

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El espacio de escucha virtual fue creado como experiencia concreta para dar una respuesta salesiana a estos tiempos.

A pesar del distanciamiento físico y de las pantallas, de la ausencia del abrazo y del mate compartido, la escucha (aún la virtual) es una forma de caminar junto a las juventudes -las tantas juventudes- que atraviesan diferentes realidades y situaciones, en que necesitan de un oído atento.

 

«Personalmente, el ser escuchadora lo vivo como una experiencia más de aprendizaje y servicio», comenta Daiana Vergara, una joven animadora de nuestros patios.

 

Para ella, este espacio se ha convertido en escuela de vida, donde se le presenta una realidad que la interpela. Caminar junto a otros/as -dice Daiana- es tener paciencia, respetar los tiempos y sobretodo, dar lugar a que Dios hable y vaya conmigo en el camino«.

 

Otro de los involucrados en este proyecto, el Hno. Jesús Olarte, considera que uno de los mayores desafíos del tiempo de pandemia es el ser creativos:

«Hemos descubierto que es posible acompañar mediante plataformas virtuales.»

 

Se trata de un primer acercamiento desde la confianza, explica el salesiano. «Nos ponemos a disposición por si algún chico o chica está necesitando hablar. Y después [significa] un tiempo de encuentro y escucha de una manera nueva.»

En cuanto a cómo es aprovechado el espacio, Jesús afirma: «Las experiencias son diversas, hay quienes se anotan por curiosidad, o porque lo está pasando realmente mal, o por querer iniciar y sostener un espacio de acompañamiento. Cada experiencia con su riqueza.»

[/vc_column_text][vc_column_text]¡Joven!, este espacio es para vos. Ahora sabés que podés aprovecharlo de mil maneras. Si querés vivir esta experiencia inscribite en: unisal.edu.ar/escucha[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

La visita del Papa a nuestro país nos llena de expectativa y renueva las ganas de ponernos en movimiento. En este tiempo de preparación y espera, sus palabras cobran una vigencia especial para interpelar el presente y encender los corazones de nuestras comunidades y juventudes.

Tiempo atrás, dirigiéndose a los jóvenes, el Santo Padre dejaba unas palabras contundente a las nuevas generaciones: “No tengan miedo, sean brotes de paz allí donde crece la semilla del odio y el resentimiento; sean tejedores de unidad allí donde prevalecen la polarización y la enemistad; sean la voz de quienes no tienen voz para pedir justicia y dignidad; sean luz y sal allí donde se está apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.

De cara a su llegada a la Argentina, este llamado a ser “brotes de paz” encuentra un cauce natural en el carisma salesiano que se traduce en la amorevolezza: esa cercanía y amor concreto que los jóvenes necesitan sentir y percibir. En nuestros patios, escuelas y oratorios aprendemos cotidianamente que el otro jamás es un extraño ni un enemigo, sino un hermano. Redescubrir la fraternidad es la manera concreta con la que, desde las enseñanzas de Don Bosco, respondemos a su invitación para devolverle al mundo la alegría y la dignidad.

Ante esta visita que se acerca, la propuesta ya está en marcha: ¿En qué lugar, desde lo cotidiano, podés ser brote de paz?