Don Bosco Norte Argentina

Salesianos de Don Bosco (SDB)

Los Salesianos de Don Bosco (SDB) formamos una comunidad de bautizados que, siguiendo la voz del Espíritu, nos proponemos realizar el proyecto apostólico de nuestro Fundador, San Juan Bosco: ser signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes, especialmente a los más pobres. Pertenecemos a la Iglesia Católica y somos reconocidos por ella como instituto religioso clerical, de derecho pontificio, dedicado a las obras de apostolado. (Cfr. Const. 2 y 4).

San Juan Bosco fundó nuestra Congregación el 18 de diciembre de 1859, en Turín. Nuestro nombre oficial es “Sociedad de San Francisco de Sales”, en referencia al santo que nuestro fundador eligió como modelo por su amabilidad y fuerza evangelizadora. Comúnmente se nos conoce por “Salesianos de Don Bosco” o simplemente “Salesianos”.

Para llevar adelante este proyecto, asumimos una forma específica de vida religiosa: nuestra Sociedad se compone de salesianos clérigos (sacerdotes) y salesianos laicos (llamados también coadjutores) que vivimos la misma vocación en complementariedad fraterna. (Cfr. Const. 4)

La creatividad apostólica de nuestro Fundador, lo llevó a extender el compromiso y el trabajo por los jóvenes a otros grupos e instituciones identificadas con su carisma apostólico. Así, San Juan Bosco fundó también el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora y la Asociación de los Salesianos Cooperadores. Más tarde se sumarán los Exalumnos de Don Bosco y otros 28 grupos más que a lo largo de nuestra historia se unirán a lo que hoy llamamos la Familia Salesiana. (Cfr. Const. 5)

Los jóvenes representan el primer y más privilegiado horizonte de nuestro trabajo apostólico. Las actividades que los Salesianos llevamos adelante en el mundo nos comprometen en
1. La educación y evangelización de los jóvenes, especialmente los más pobres,
2. El cuidado especial de las vocaciones apostólicas,
3. La educación en la fe de los ambientes populares sobre todo con la comunicación social,
4. En el anuncio del Evangelio a los pueblos que no lo conocen, a través del trabajo en las misiones. (Cfr. Const. 6)