Don Bosco Norte Argentina

Jóvenes del MJS dieron rienda suelta a la creatividad para generar cercanía en este tiempo a través del humor.

Cada grupo de nuestro Movimiento Juvenil Salesiano vio afectado el curso normal de sus actividades a raíz del aislamiento preventivo. Campamentos, oratorios, reuniones, encuentros, no  pudieron llevarse a cabo; pero un grupo de pibes y pibas de Rosario se las ingeniaron para generar risas y cercanía.

La zona noroeste de la ciudad cuenta con actividad juvenil tanto en la Parroquia Domingo Savio como en la Vicaría Sagrado Corazón de Jesús, en barrio Ludueña. Lo que en principio fue una idea de un par de pibes de esta barriada generó entusiasmo en chicos y chicas de ambos MJS.

Franco Le Roux, María Victoria Halabicky, Martín Salinas, Valentina Gómez, Ezequiel Torrijo, Paula Miranda, Damián Torrijo, Micaela Lares y Lautaro Salinas forman parte de diferentes grupos y movimientos salesianos. Trabajando en equipo y acompañados por Gastón Flores (tirocinante) e Iván Rodriguez (voluntario), decidieron llevar a cabo un proyecto cuyo objetivo es acompañar a los jóvenes a través del humor.

La idea surgió como una opción para acompañarse en tiempos de aislamiento, reivindicando el optimismo y la alegría salesiana. Con el cuidado de las normas sanitarias se realizaron diferentes producciones audiovisuales en la búsqueda de hacer más amena la cuarentena.

Desde esta perspectiva, se produjo un primer video que dio lugar a más producciones difundidas por las cuentas de Instagram de los MJS. El kit de “Don Boscosas” fue el tema principal de este audiovisual que se llevó todas las risas.

“Todo comenzó con la idea de hacer un vídeo para todos los pibes y las pibas que no estaban yendo a sus oratorios o movimientos por culpa de la pandemia”, indica Franco, mallinista, integrante del oratorio Virgen de Caacupé y uno de los ideólogos de estas producciones. Y agrega: “La idea para el vídeo era poner todo lo que uno extraña de esos lugares y que el otro se identifique”.

“Surge de la idea y la necesidad de llevar “el patio” de manera virtual a los chicos/as en estos tiempos de aislamiento; para animar y acompañar desde el humor”, completa Ezequiel, también mallinista y oratoriano.

Por su parte, Martín Salinas del oratorio Virgen de Caacupé afirma con entusiasmo que “la idea era traer alegría a los movimientos en estos tiempos de pandemia y creo que pudimos conseguir ese objetivo”.

 

Acompañar a través de la alegría

En un momento en que a muchos les cuesta ser optimistas y en que los lazos sociales se deterioran como producto de las cuarentenas y el aislamiento social, este grupo de jóvenes encontró en la risa la forma de estrechar  esos lazos.

El carisma salesiano se encuentra en cada producto audiovisual que comparten y lo artístico se hace presente con alegría y entusiasmo.

“El humor y la alegría creo que son la forma más sutil y efectiva de dar un mensaje y hacen mucho más divertido y llevadero el desarrollo de cualquier proyecto”, afirma Franco. “El humor y la alegría para mi son fundamentales en el día a día, no creo estar un día sin reírme”, cuenta por su parte Martín.

“Creo que la alegría del carisma es una hermosa herramienta que nos ayuda a percibir que en el fondo de todo esta Dios”, reflexiona Gastón, tirocinante sanjuanino que acompaña a los grupos de la obra.

 

“Nos ayuda a ser un reflejo de ese amor que Dios nos tiene y nos hace apreciar las cosas que tenemos, nos hace ser más agradecidos”.

 

Por su parte, Ezequiel hace hincapié en que “una de las frases principales de Don Bosco y base de la santidad es estar Siempre Alegres, mantenerse optimista a pesar de las dificultades y altibajos”.

 

 

Acompañarse y acompañar a otros

 

Lo que empezó siendo una forma de acompañamiento para los jóvenes de Rosario terminó teniendo repercusiones en otros lugares del país y así fue como comenzaron a llegar mensajes desde Formosa, Buenos Aires, Salta, Entre Ríos, Santiago del Estero, entre otros lugares donde también se sintieron identificados con los guiños humorísticos de los audiovisuales.

“Aunque lo pensamos como una idea para darnos ánimo y esperanza entre nosotros (MJS local) nos dimos cuenta de que en otros MJS las dificultades que se transitaban eran similares y que este proyecto también se podía identificar con otros animadores salesianos más allá de nuestros MJS y que es una oportunidad que nos ayuda a estar más cerca unos con otros”, comenta Gastón.

“Para los pibes/as es muy importante esto, ya que les da motivación y esperanza que todo va a estar bien”, completa Martín.

 

Sobre la experiencia con los jóvenes del grupo, Gastón señala que “también nos ayudó a nosotros, a darnos cuenta de que podemos, a aumentar la confianza y la autoestima de cada uno, a ser más responsables con el compromiso del proyecto asumido, a explorar en nuevas formas de expresarnos”, ya que no solamente debieron planificar-guionar los videos sino también actuar, cantar e improvisar.

“En lo personal me hizo muy feliz poder aportar mi granito de arena y que haga tanto bien y poder compartir con gente tan divertida y dispuesta; en esto, que fue como un juego, aprendí que no importa que tan loca o descabellada sea una idea, se puede llevar a cabo con las personas indicadas”, reflexiona  Franco.

 

Por su parte Valentina, exploradora del Batallón 20 de Rosario, cuenta:

“Esta experiencia me ayudó mucho, ya que estar en mi casa me hacía sentir un poco mal, y compartir con los chicos la verdad fue muy lindo”. Como joven señala que “los jóvenes con su sonrisa me hacen feliz en cada encuentro”.

 

“Me ayudó mucho a ser testigo de cómo todos fueron ganando en confianza, fueron haciéndose parte del proyecto y tomando el protagonismo. Creo que me ayudó mucho a vincularme y a aprender a trabajar en equipo con los chicos”, cierra Gastón.

Colaboración de: Iván Rodríguez - Voluntario misionero 
salteño en Rosario

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