El oratorio de Santiago del Estero continúa dando pasos en torno a su proyecto Jóvenes campesinos, hacia una participación responsable y sustentable.

El proyecto Jóvenes campesinos se impulsó en la casa salesiana de Santiago del Estero desde el año 2018. Con una base fuerte en cuestiones medioambientales, incluye talleres, separación de residuos y huertas agroecológicas que hoy quieren extenderse a cada hogar.

 

Contribuir al compromiso ambiental de los jóvenes fue el primer objetivo planteado para dar inicio a esta propuesta de impacto integral. Gracias al aporte de JuWe Vereinigung Don Bosco Werk (Suiza), a lo largo de casi dos años se han podido desarrollar múltiples iniciativas que ayudaron al cumplimiento de las metas fijadas.

Entre las acciones efectivamente realizadas y otras que se encuentran de momento suspendidas a raíz de la actual crisis sanitaria, podemos mencionar:

– El desarrollo de talleres formativos en la temática ambiental, enmarcados en el programa Pro-huerta del INTA: bosque nativo y vivero forestal, bosque nativo y manejo forestal, huerta agroecológica, educación y gestión ambiental.

– La efectiva instalación de la huerta agroecológica en el Oratorio Don Bosco, que se encuentra en funcionamiento desde 2019.

– La instalación de un sistema de separación de residuos y reciclaje en la misma casa salesiana.

– La generación de vínculos institucionales, teniendo a los mismos jóvenes como promotores ambientales, a fin de lograr un impacto real en la sociedad que integran.

 

Hoy, cuando el medio ambiente constituye una preocupación para muchos sectores y más que nunca necesita de nuestro cuidado, la comunidad de la Casa Oratorio comienza a repensar este proyecto para hacerlo expansivo a todas las familias.

 

Desde el Oratorio, Bárbara Villalba y Nancy Campos, auxiliares ambientales, se encuentran trabajando en el mantenimiento de la huerta y el acopio de residuos sólidos diferenciados en el mismo centro.

La nueva propuesta es acercar a las familias un “programa virtual ambiental”, con el objetivo de que los chicos puedan armar su propia huerta en las casas. Desde el equipo organizador, se cree que esta posibilidad tendrá un impacto positivo desde la mirada de la asistencia alimentaria, el consumo responsable y saludable del grupo familiar.

Bárbara y Nancy están tramitando las semillas y los permisos para llevar o enviarles, según las disposiciones oficiales y las condiciones climáticas locales de los lugares en donde vive cada joven, para que la actividad agropecuaria pueda realizarse con éxito.

Este nuevo programa fortalece nuestro acompañamiento desde el carisma salesiano al vínculo familiar. 

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