En la barriada rosarina, María se viste de auxilio. La comunidad del Sagrado Corazón de Jesús acompaña a las familias de Ludueña y B° Industrial en la emergencia sanitaria y social.

 

 

“La pandemia nos enseñó a valorar más lo que tenemos para dar a los otros”, nos dice Angélica Gonchay del comedor San Cayetano. Y así es, todos los días, en los barrios Industrial y Ludueña donde está emplazada nuestra presencia salesiana en la zona noroeste de la ciudad de Rosario.

Los comedores se multiplicaron para llevar un plato caliente a la mesa de muchos de nuestros hermanos y hermanas que la están pasando realmente mal.

“La gente empezó a organizarse para dar respuestas”, comenta Claudia De Gottardi, directora de la escuela “del padre Edgardo”.

 

Son muchas las personas que se movilizan a diario en busca de donaciones para llenar la olla, dando de su tiempo y esfuerzo para cocinar, para servir, para atender con amor de madre a quien viene cargando con su necesidad a cuestas.

“Cada uno que se nos cruza es y somos un Cristo sufriente”,

indica Claudia. La Pascua de Jesús nos otorga un sentido nuevo y profundo a quiénes somos y lo que hacemos.

La presencia del Cristo sufriente en nosotros… en los hermanos y hermanas del barrio.

 

 

Y caminando silenciosa, presente, bondadosa, también está María.

Son “muchas Marías en el barrio en el ejemplo de muchas mujeres”, expresa Agustina Díaz Gonález, coordinadora del Movimiento Juvenil Salesiano de barrio Ludueña.

María, la que desde su confianza en Dios supo entregarse con generosidad en el servicio a los demás. Ella, la que hoy más que nunca se encuentra auxiliando, socorriendo, velando por sus hijos e hijas en peligro; que se hace abrazo y contención en la presencia educativa y materna, propia del sistema preventivo de Don Bosco, que muchos y muchas viven y transmiten en nuestras queridas obras del Domingo Savio y Vicaría Sagrado Corazón.

 

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