En un festejo inusual, María Auxiliadora saludó a los vecinos de la capital entrerriana.

 

 

 

El domingo 24 de mayo, los paranaenses celebraron una misa matutina. Presidió la celebración el P. José María Pincemin, en la Parroquia San Juan Bosco y Santo Domingo Savio.

Luego, inició la procesión por las calles del barrio, para que la gente que no pudo festejar con Ella en forma presencial, la saludara.

El lema que guió los festejos del mes dedicado a nuestra madre fue:

“Con María Auxiliadora, servidores de esperanza”.

 

 

“Si bien este año tuvo un tinte especial al no poder celebrar en forma presencial junto a los alumnos, profesores, directivos, personal de la Institución, los diferentes grupos que forman parte de la Obra Salesiana y los vecinos, sí se lo hizo de forma virtual, contando con la ayuda de las distintas herramientas tecnológicas y desde la casa de cada uno”, comentó el pastoralista Alfredo Navarro.

Cada año, la procesión inicia en el Centro Paraná de Ex alumnos y se dirige hacia el Colegio para culminar con la Santa Misa. Ante la delicada situación que estamos viviendo, se decidió que la Virgen recorriera las calles aledañas del barrio, para que los vecinos tuvieran la oportunidad de saludar y rezarle.

El tiempo cercano a la fiesta del 24, estuvo lleno de gestios y acciones ofrecidos en honor de la Virgen: desde los altares caseros y sencillos con imágenes de la Auxiliadora, el fervor en el rezo constante de la Novena, la expresión de los jóvenes sobre el significado de María en sus vidas y la actitud de servicio, de Ella aprendida, que se hizo concreta en la recepción y distribución de donaciones en los lugares de mayor necesidad.

 

Emocionó ver gente de todas las edades esperando en la puerta de su domicilio el tranquilo paso de la imagen de María, como si los bendijera a todos y a cada uno. También motos y autos que con respeto detuvieron su marcha ante el paso de la Virgen de Don Bosco y la saludaron.

“Este año la fiesta de Nuestra Madre Auxiliadora fue diferente pero no
dejó de ser significativa y muy emotiva. En este tiempo de cuarentena, vivimos la unidad a través de la oración, la Novena nos permitió reflexionar día a día diferentes virtudes y características de nuestra mamá del cielo”, expresó Daiana Vergara, pastoralista de la institución.

 

 

Colaboración de: Alfredo Navarro.

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