La obra salesiana de Ludueña presta una importante ayuda social, utilizando cada uno de los recursos que le llegan.

La Casa Domingo Savio y la Vicaría Sagrado Corazón, desde el barrio rosarino de Ludueña, constituyen una de las obras salesianas más carenciadas. El trabajo social realizado a diario es mucho, y esta es la razón de que cualquier donación sea siempre muy bien recibida. Desde hace años, la comunidad salesiana se hace presente y acompaña el desarrollo de muchos niños y jóvenes, las diversas situaciones familiares, la lucha contra las adicciones, el hambre y la falta de educación en todos sus niveles. 

 

En el contexto de emergencia sanitaria no se echan atrás. Una vez más, van dispuestos a embarrarse, a encontrarse de cara a la necesidad y hacerse cargo de ella, en un acto de amor que encuentra su verdad en el servicio. El amor que nos enseña el resucitado, ese que se muestra en las obras.

 

En la Vicaría Sagrado Corazón funcionan actualmente tres comedores que preparan raciones diarias de alimento para alrededor de 800 familias. Los lugares donde se brinda este servicio son: el comedor “Betania” que atiende a las familias de los alumnos de la escuela Luisa Mora de Olguín, el comedor de la escuela nocturna “Nazaret”, y el comedor que hace muchos años funciona en la comunidad de San Cayetano.

En mayo esperan poder abrir otros dos comedores más en las comunidades de Santa Rita y Caacupé para entregar 150 raciones diarias más a los vecinos del barrio Ludueña.

Además, los voluntarios de Cáritas de la parroquia entregan bolsones de mercaderías y elementos de limpieza a unas 700 familias de los barrios Industrial y Ludueña. Estos bolsones, que ya se venían repartiendo mensualmente, se están ahora otorgando de modo quincenal y a más familias.

También los centros de prevención de adicciones de las comunidades de Sagrada Familia, Caacupé y Santa Rita estuvieron entregando semanalmente bolsones a las familias de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que frecuentan sus espacios.

Los alimentos y mercaderías se consiguen gracias a la ayuda del Banco de Alimentos de Rosario, la Inspectoría Salesiana, Cáritas, los gobiernos municipal y provincial, y a una gran cantidad de donaciones de personas que se sienten llamadas a dar su aporte en esta emergencia.

A inicios de abril, las docentes y exalumnas de nuestra Escuela de Capacitación Laboral “Oratorio Domingo Savio”, de los diferentes cursos de costura y producción textil comenzaron a confeccionar los primeros barbijos y batas. Estos insumos se producen gracias a la ayuda del sistema sanitario de la Municipalidad de Rosario y allí serán entregados para el uso del personal de salud.

En esta primera etapa se cosen 1400 batas y 2400 barbijos para atender los requerimientos de los hospitales y centros de atención en Rosario.

Ropero

La emergencia social creada por la cuarentena obligatoria se expresa en diversas necesidades. Junto con la más urgente de tener un plato de comida, también está otra que es procurar el vestido necesario para los integrantes de cada familia.

El servicio de ropería es ofrecido por Cáritas, en la sede parroquial como también en la Vicaría, a un número importante de personas.

Servicios de comunicación

“La situación de cuarentena nos lleva a reinventar nuestra presencia y animación hacia los jóvenes y los espacios educativos de la Obra. Es por eso que salesianos y laicos vamos trabajando en la producción de distintos materiales de comunicación, con el fin de mantenernos cerca.”

Durante la Semana Santa especialmente, se utilizaron distintos medios para acompañar a los jóvenes y las familias: 

Noche de oración mediante Instagram Live, misa de Domingo de Ramos y Vigilia Pascual vía Facebook Live, comentarios diarios de la Palabra de Dios, video de saludo por Pascua, etc. A esto se suman las muchas iniciativas que cada grupo, especialmente de los MJS del Domingo Savio y de la Vicaría Sagrado Corazón, van expresando.

 

Muchas manos para servir

No queremos dejar de expresar que todo lo bueno que puede hacerse es gracias a la colaboración de decenas de voluntarios y miembros de la comunidad (docentes, alumnos, jóvenes, agentes pastorales de cáritas, etc.) que brindan su tiempo y su esfuerzo para cumplir con esta enseñanza de Jesús: 

“hay mayor alegría en dar que en recibir”.

Desde las escuelas se sigue acompañando a los alumnos, docentes y familias. Desde los grupos juveniles se está cerca de cada animador y cada niño, niña y joven. Desde los oratorios, los centros de niñez y de vida, y los grupos de cada comunidad no se deja de atender a las necesidades de sus miembros y de extender una mano solidaria al barrio.

 

Desde las organizaciones sociales que forman parte de la ciudad y el barrio (Banco de Alimentos de Rosario, Municipalidad, Padre Misericordioso, centros de salud barrial, centros vecinales, ONGs, etc.) vamos trabajando mancomunadamente para, entre todos, hacer frente a la alarmante situación que hoy nos toca vivir y de la cual, todos juntos, esperamos salir adelante.

Comunidad Salesiana de las obras Santo Domingo Savio y Vicaría Sagrado Corazón

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