Cuidar el espíritu misionero en todo momento y lugar, alcanzar la santidad desde el servicio cotidiano y la oración frecuente, es la invitación que hace la edición de julio del Boletín Cagliero.

 

La séptima bienaventuranza es la que guía este mes la publicación del Boletín Cagliero 11:

“Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios”

“El peligro más grande para un misionero salesiano -dice el Consejero Mundial para las Misiones- es dejar que se manche y debilite la pasión apostólica”. Así, la pureza del corazón se logra con la confesión frecuente y la entrega diaria, convencida, real.

El salesiano Gabriel Cruz, misionero mexicano en Pakistán, está convencido de ello. Mediante su testimonio nos recuerda que la misión va más allá de las fronteras, que está más crcana de lo que pensamos.

Además, el Boletín comparte un subsidio creado especialmente para la animación de las misiones en la Familia Salesiana y en cualquier grupo o persona que sienta el deseo de ponerse a disposición de los demás. Su difusión se realiza con motivo del mes misionero extraordinario, proyectado por el Papa Francisco para octubre próximo.

El Siervo de Dios Nino Baglieri es el testimonio de santidad misionera del mes. Finalmente, nos unimos en oración pr la Familia Salesiana en América.

 

 

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