Cuatro jóvenes realizaron su Admisión a la Asociación de Salesianos Cooperadores el pasado sábado 29 de junio.

 

Los Salesianos Cooperadores son la primera rama de la Familia Salesiana, fundada en 1841. Son los corresponsables principales de la misión, compartiendo un compromiso espiritual con los religiosos (salesianos y salesianas), pero insertos en la realidad del mundo desde sus ocupaciones y proyecto de vida particular.

 

El sábado 29 de junio de 2019, en el marco de un encuentro de Salesianos Cooperadores presentes en la Zona Centro de Argentina Norte, cuatro jóvenes hicieron efectiva su opción por este modo de vida, al ser admitidos como aspirantes en la Asociación de Salesianos Cooperadores.

El encuentro tuvo lugar en la casa de retiros de la Fundación Manos Abiertas, camino a Alta Gracia – Córdoba. Acompañó con su presencia el P. Inspector de Argentina Norte, Gabriel Romero SDB.

 

María Lizio, Jesús Vila y Marina Beltrán del centro Artémidez Zatti (Pío X), y Lucas Ruffini del centro Ceferino (Río III) iniciaron su camino de formación y discernimiento para ser Salesianos Cooperadores.

 


“Coincidimos en que a lo largo del recorrido que venimos haciendo con los salesianos y en distintos grupos, hemos ido sintiendo el llamado de Dios a querer comprometernos un poco más; y a hacer del estar con los jóvenes, del acompañar a los jóvenes, parte de nuestra vida. Y decir: “Bueno, para toda mi vida yo quiero esto“.

Marina


 

El Salesiano Cooperador es entonces, un laico que quiere acercarse más y más al estilo de vida propiamente salesiano, que contribuye con su aporte al crecimiento de la obra de Don Bosco en el mundo y cuya identidad se construye en base a tres dimensiones:

 

La vocación, que es la común llamada de los bautizados impregnada por el carisma Salesiano. (Algunos cristia­nos, «… impulsados por el Espíritu Santo se sienten atraídos por la figu­ra de Don Bosco y por la posibilidad de `trabajar con él’ permaneciendo en el mundo»).

La laicidad, o sea vivir los compromi­sos cotidianos como espacios para testimoniar y animar con los valores evangélicos y salesianos las realidades humanas («El Cooperador laico realiza su compromiso y vive el espíritu salesiano en las condiciones normales de vida y trabajo, con sensibilidad y características laicales, difun­diendo sus valores en el propio ambiente»).

La salesianidad, es decir el patri­monio de valores espirituales y pedagógicos dejados en he­rencia por Don Bosco y Madre Mazzarello, como elemento fundador de la propia experiencia de fe, del propio modo de ser y actuar (El espíritu salesiano «es una experiencia evangélica típica que ca­racteriza y da un tono concreto a la presencia y acción en el mundo, al trato con los hermanos y a la rela­ción con Dios»).

 

Fuente: Salesianos Cooperadores
Colaboración de: Myriam Schneider - Marina Beltrán

 

 

 

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