La Casa Salesiana Pío X de Córdoba alojó durante un mes completo a tres voluntarios que se integraron a la vida de la comunidad local para compartir momentos de oración, tardes de oratorio y auténticos testimonios misioneros.

 

 

Juan Pablo, Tommaso y David, los voluntarios de Taizé

 


“Durante el mes de junio, David de Alemania, Juan Pablo de Colombia y yo, Tommaso de Italia, estuvimos viviendo con los Salesianos de la comunidad Pío X, en Córdoba. Fuimos invitados para compartir la oración de Taizé con ellos y todos los jóvenes y adultos que participan en la vida parroquial.

Taizé es un pueblo en el centro de Francia. En el año 1940, en medio de la Segunda Guerra Mundial, Roger Schultz empieza lo que hoy se conoce como la Comunidad de Taizé. Actualmente, dicha Comunidad está formada por unos cien hermanos. A diferencia de otras órdenes religiosas, como las conocemos dentro de la Iglesia católica, esta comunidad de hermanos es ecuménica. Por tanto, hay hermanos de origen católico, pero también protestante y anglicano.

Cada verano y también durante el año, muchos jóvenes van a pasar una semana a Taizé y participan en una de las cosas más llamativas que propone la comunidad: sus oraciones. Tres veces al día, los hermanos y todos los jóvenes presentes se reúnen en la iglesia para la oración, marcada por los cantos de Taizé, la lectura de la Palabra y unos minutos de silencio.”


 

 

Voluntarios junto a jóvenes del Coro y Teatro Salesiano Siempre Alegres

 

En el marco del proyecto Pequeñas fraternidades provisionales, desde 2014 la Comunidad de Taizé reclutó a jóvenes que habían permanecido allí por algún tiempo, con el objetivo de enviarlos a ser testigos del Evangelio y compartir las alegrías y las penas de los habitantes”.

Así fue como David, Juan Pablo y Tommaso llegaron a la Argentina. En el transcurso de un mes, aprendieron a vivir como salesianos, a tomar mate y a hablar “en argentino”.

Los días iniciaban con el desayuno (cada cual según las costumbres de su lugar de origen aunque con el famoso dulce de leche Don Bosco incorporado) y la oración de la mañana.

 

 

“Hemos participado en varias actividades en el colegio (Pío X), como asistir a las clases de religión y presentar la Comunidad de Taizé a los jóvenes. Además, por las tardes íbamos al Oratorio San Juan Bosco del Tropezón a jugar con los niños que venían. Principalmente ayudábamos a organizar y preparar los talleres que se les proponían. Mas allá de la organización de las actividades lo más relevante era compartir el tiempo junto a ellos. Sobre todo por la noche, muchos jóvenes y adultos venían para rezar con nosotros.”

Poco a poco, se conformó verdadera comunidad. Los voluntarios recorrieron la ciudad junto a los SDB, conocieron a los niños y jóvenes del Pío X, SAP (San Antonio de Padua) y Parroquia San Juan Bosco y visitaron dos radios para difundir el proyecto de fraternidades provisionales más allá de los salesianos cordobeses (Radio María y Juventudes Radio). Así lograron cumplir el objetivo que traían con ellos: crear un puente entre varias culturas y personas.

 

 


 

“El fundador de la Comunidad de Taizé, el Hermano Roger, quiso dar una señal de confianza y solidaridad en una época en la cual Europa estaba dominada por la discordia y la separación. Aunque en menor medida, esperamos haber podido transmitir un poco lo que el Hermano Roger ha logrado transmitir a miles de jóvenes”.

Tommaso Muellejans – Italia


 

 

 

La despedida no fue difícil. El corazón estaba renovado y había muchas anécdotas para contar al regreso. La comunidad salesiana agradeció “la posibilidad de que hayamos hecho vida fraterna, oración y espacios de crecimiento para los jòvenes”, rescatando sobre todo “la alegría del compartir”.

 



 

“Nos gustaría resaltar lo enriquecedora que ha sido esta experiencia. Sobre todo, la combinación entre oración y voluntariado que hemos vivido no solo daba mucho sentido a nuestros días sino también a nuestras vidas. Por todo ello, nos sentimos muy agradecidos por la bienvenida y la participación de la comunidad local. Para nosotros ha sido una ocasión única para conocer la realidad salesiana, la cultura de otro país y la forma de vivir la fe de manera diferente.

Considerando la aceptación que ha tenido dicha comunidad provisional, deseamos que se sigan creando pequeñas fraternidades provisionales en Argentina.

Un abrazo,

David, Juan Pablo y Tommaso”.

 

‘Cristo Jesús, oh fuego que abrasa, que las tinieblas en mí no tengan voz. Cristo Jesús, disipa mis sombras y que en mí solo hable tu amor.’

 

Para más información consultar la página web o preguntar a P. Alejandro Musolino.

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