Jóvenes campesinos

0
493

El martes 14 de agosto se realizó en la Casa Salesiana de Santiago del Estero el lanzamiento del proyecto Jóvenes campesinos: Hacia una participación responsable y sustentable. 

 


Hablar de los inicios del Oratorio de Valdocco es hablar de pobreza, de desarraigo, de jóvenes huérfanos y errantes sin posibilidades de educación. Así los vio Don Bosco, así los abrazó y rescató de las calles con el firme propósito de transformar su vida para siempre (aun cuando ni él mismo podía asegurarles un lugar para vivir o algo para comer, puesto que siempre mantuvo una vida austera). Acaso esta primera experiencia vivida hace dos siglos podría compararse con lo que hoy sucede en el Oratorio Don Bosco – Santiago del Estero, Argentina.

La Residencia para estudiantes secundarios que funciona en la Obra de Don Bosco de Santiago del Estero alberga gratuitamente a 29 muchachos de entre 12 y 18 años que cursan sus estudios en el nivel medio. Oriundos de Las Tinajas, Copo, Alberdi, Moreno y San José de Boquerón -entre otras localidades-, estos jóvenes experimentan en primera persona las carencias de la provincia más pobre del país.

Gracias a la Residencia del Oratorio Don Bosco, los estudiantes que provienen de pueblos y localidades donde el acceso a la educación media es casi o totalmente nulo pueden soñar con un futuro mejor.

De lunes a viernes los chicos permanecen en la Residencia; se levantan, hacen sus deberes u otras actividades (algunos van al gimnasio cuando no tienen Educación Física a contraturno) y al mediodía se disponen para almorzar. Ponen la mesa y después de la comida lavan los platos y ordenan todo. El Colegio Nuestra Señora del Rosario de Fátima abre sus puertas por la tarde. Al regresar, los jóvenes meriendan y finalizan su jornada en los talleres del programa Tejiendo lazos: panadería, electricidad y deportes, según el día. Los fines de semana, algunos regresan a sus casas. Los demás se quedan en la capital santiagueña, en compañía de tutores designados por sus propias familias.

 

 

El Oratorio Don Bosco es totalmente pobre. La Obra se constituye de un centro juvenil, la Residencia y una iglesia, por lo tanto no cuenta con ingresos propios. Por esta razón, todo lo que reciben los chicos es fruto de donaciones y convenios que surgen del arduo trabajo de los salesianos que acompañan esta Casa Salesiana. Ellos son: P. Silvio Torres, P. Alejandro Jorrat, Hno. Julián Arroyo y Hno. Javier Abregú.

El apoyo escolar matutino es brindado en salas de estudio diferenciadas según los años de escolaridad por voluntarios que se acercan a prestar este servicio. Los víveres para el almuerzo y la cena son suministrados por empresas y comercios. Todo se construye a pulmón.

 



 

En este marco, la Oficina de Planificación y Desarrollo de la Inspectoría Salesiana “Beato Artémides Zatti” de Argentina Norte viene trabajando conjuntamente con distintas organizaciones y fundaciones interesadas en aportar un granito de arena que colabore en el sostenimiento de la Obra de Don Bosco en Santiago del Estero. Uno de los proyectos que la tiene por destinataria es Jóvenes campesinos: Hacia una participación responsable y sustentable. El lanzamiento del mismo se realizó el pasado martes 14 de agosto en un acto que reunió a todas las entidades involucradas.

Con dos ejes fundamentales, calidad educativa y conciencia ambiental, Jóvenes campesinos busca ampliar oportunidades de jóvenes empobrecidos para su integración social.

Lo que hace particular a Jóvenes campesinos es que utilizará la modalidad de trabajo en red para solventar los gastos del trabajo que ya se está realizando y sumar en el largo plazo una huerta agropecuaria, la separación de residuos y un vivero agro-forestal. La colaboración de diferentes fundaciones y organizaciones con empresas privadas y el Estado permitirá un desarrollo pleno y sostenible en el tiempo.

La Oficina de Planificación y Desarrollo de nuestra Inspectoría, con el financiamiento de la organización socia JuWe Vereinigung Don Bosco Werk – JUGENDHILFE WELTWEIT (Suiza), trabajará sumando la ayuda de:

INTA – Proyecto Bosques Nativos y Comunidad El Ceibal – Mocase – UNSE (Facultad de Ciencias Forestales, Facultad de Humanidades, Escuela de Artes y Oficios) – Colegio Nuestra Señora de Fátima – Escuela Paul Groussac – Colegio Divino Niño Jesús (Las Tinajas – departamento Moreno) – Escuela San José de Boquerón (departamento Copo) – Fundación CEPSI – Unidad Primaria de Salud (UPA) y otros.

 

Así, todo a medias, se alzó el primer Oratorio de Don Bosco. Y estas obras, fuertemente marcadas por la pobreza, nos hacen recordar nuestros orígenes; seguir construyendo futuro desde la humildad de Cristo.

 


Pocas veces me tomo el espacio para registrar las memorias de lo que sucede en cada viaje. Y en general las sensaciones, los sentidos y recuerdos que me traigo se terminan perdiendo en la vorágine de lo cotidiano. 
Llegar al Oratorio hace sentir, casi inmediatamente, un ámbito acogedor y familiar.
Desde el compartir, ser compañeros y convivir en la residencia, uno puede percibir la sencillez y humildad con la que los chicos transitan por ahí. Visitar Santiago del Estero nos deja cansados, exhaustos, agotados. No es fácil acoplarse a la intensidad de la rutina: un tanto familiar, un tanto escolar, un tanto adolescente.
El Oratorio es sin dudas un espacio de educativo transformador, colmado de responsabilidad y compromiso. Uno se cruza con adolescentes comprometidos, cálidos y simpáticos. De los que disfrutan escuchar guaracha y chamamé por los pasillos al mediodía, como también algunos reggaetones que están de moda hoy.
Cuando me toca volver siempre pienso en aquellos que están codo a codo, acompañando desde su corazón, desinteresadamente, trabajando de forma incansable para fortalecer de a poco la calidad educativa integral para nuestros jóvenes.
Y me siento afortunada de estar ahí: trabajando con otros, construyendo oportunidades y consolidando vínculos, de una manera que nunca imaginé como profesional (o sí). Estoy agradecida de empachar mi corazón de experiencias y relatos que nos cambian y alientan a seguir pensando en una realidad más linda e inclusiva. 

Sofía Nieva – Oficina de Planificación y Desarrollo


SIN COMENTARIOS

DEJA UN COMENTARIO