Saltimbanqui, un circo que late

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Los días 14 al 16 de octubre tuvo lugar el primer Encuentro Inspectorial de Circo Social Salesiano. Se realizó en la obra salesiana San Antonio de Padua. Participaron 65 jóvenes de las ciudades de San Luis, Alvear,Rosario y Córdoba.
En los tres dias de encuentro se compartieron diversos talleres de destrezas propias del arte circense (malabares, acrobacia en tela, murga, acrobacia, clown y danza). Asimismo se dictaron talleres de Presencia Escénica y Armado de función. Todos los talleres fueron dictados por profesionales idóneos en cada disciplina. También compartieron un momento formativo teórico sobre lo que significa el circo social salesiano y su impacto en la transformación de la sociedad. Los jóvenes vivieron días de fraternidad y familiaridad propias del carisma salesiano. Quedo sembrada la semilla del deseo de expandir este movimiento que los invita a involucrarse en la sociedad como buenos samaritanos cercanos a quienes más nos necesitan.

“El circo se construye con otros y es en ese encuentro donde lo de cada uno se transforma en algo compartido”.

“El pasado fin de semana, tuvimos la inmensa alegría de poder llevar a cabo el Primer Encuentro Inspectorial del Circo Social Salesiano. Este encuentro no fue solo el fin de semana, sino todo lo vivido desde nuestro primer vistazo a qué queríamos hacer, en conjunto con los referentes de los distintos circos Saltimbanqui y Trotamundos. Fueron meses y meses de planificación y trabajo conjunto para concluir en estos tres días, de una forma mágica, donde se hizo presente el sentido de familia y comunidad. Donde gracias a nuestras individualidades fuimos capaces de crear algo más grande que nosotros y más fuertes.

Cada casa tiene su realidad, su forma de entender y vivir el circo, no se hicieron esperar las diferentes opiniones, y experiencias. El aprendizaje y reflexión que surge de estos momentos es invaluable, y así cada uno de nosotros se vuelve a casa con un corazón lleno y alimentado, y con más sueños de los que puede contar.
Es así, que siguiendo a Don Bosco, el circo pretende llegar a todos. Desde los espacios más vulnerables, las calles, barrios, parques, plazas; hasta instituciones, merenderos, o lugares donde uno no espera encontrarse con este arte ni con este mensaje. Todo haciéndonos conscientes de que a través del circo podemos sentir y transmitir un Jesús cercano, amigo, cotidiano y vivo en cada uno.
El Encuentro se realizó en el Colegio San Antonio de Padua, Córdoba, y estuvimos presentes saltimbanquis de Alvear; Rosario; San Luis y Córdoba. Aunque también estuvieron invitados los Saltimbanquis de Mendoza,  Trotamundos de San Juan y Pío X.

 

Además de las reflexiones y los mates compartidos, logramos también generar espacios, como talleres de: Murga, Presencia Escénica, Armados de Números, Danza, Malabares, Acroyoga, Clown y Acro en Tela, donde cada uno pudo compartir sus conocimientos y preferencias, generando no solo mayor conocimiento de estas artes, sino una horizontalidad y sentido de pertenencia donde cada uno se enriquecía del conocimiento del otro, a la vez que brindaba sus propias herramientas, construyendo algo nuevo y único.
Algo que no se puede dejar de decir es que logramos vivir una formación de Circo Social Salesiano, desmenuzando cada uno de esos sentidos y resignificandolos. Así se vuelven mucho más explícitos nuestros objetivos e intencionalidad, no nos permite olvidarnos porque elegimos cada día esta actividad como herramienta, porque creemos en un mundo más sensible a las realidades, porque creemos en que el amor, la amistad, la alegría, la familia, el arte, los sueños, y la comunidad, es la mejor forma de vivir y transmitir la alegría, la sonrisa que siempre acompaña nuestro carisma..”

Por Julieta Andretich y María Lourdes Loyola y Marta Onorato

 

Más testimonios de emocionante encuentro…

“El encuentro inspectorial Saltimbanqui fue puramente motivacional. Se vivieron días muy intensos en un clima de fraternidad que ayudó a la unión entre las distintas comunidades. Al ser un movimiento naciente, los participantes estuvimos siempre construyendo lo que significa ser un Circo Social. Los talleres nos dieron herramientas del arte circense; las formaciones, buenos días y buenas noches profundizaron nuestro carisma salesiano; y en los ratos libres y durante las comidas se dieron momentos indicados para conocernos y compartir.
Entre risas, charlas, mates, malabares, acrobacias y piruetas, el patio del colegio se vio lleno de vida con tantos jóvenes que soñamos y apostamos con transformar el contexto en el que vivimos en uno mejor a través del arte y llegar a lugares a donde el circo no llega y donde la realidad duele aún más.
El desafío de generar entre todos la identidad de un grupo nuevo, y de adecuar el circo al carisma salesiano, ya no es algo que nos asuste. El encuentro inquietó nuestros corazones, volvimos a nuestras casas con profundas ganas de seguir involucrándonos y transformando, con el circo, la realidad en la que vivimos”.

Mariana Cannarozzo y Jimena Toledo

 

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