Los salesianos tras la huella agrícola de jesuitas y guaraníes

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Misiones. En el marco de las Jornadas de Conservación de Suelos, que se realizó días atrás en el Instituto Agrotécnico Pascual Gentilini, se inició la arborización de los terrenos para una huerta jesuita-guaraní. El Hno. Agustín Borzi, que tiene a su cargo la realización de la huerta, especificó que se trata de proyecto que está en sus inicios. “Ya se determinó el lugar y ahora estamos arborizando. Se apunta a llevar a cabo las plantaciones de frutas y verduras exactamente de la misma manera que lo han hecho los jesuitas hace 400 años, sin químicos, con riego natural, conservación de la humedad a través de la arborización, todo igual a la cultura jesuita”, destacó. Y contó que también llevan adelante una huerta convencional.

“Dentro del universo de los jesuitas, a cada reducción de los 30 pueblos jesuitas le tocó hacer renacer una parte de la cultura de ellos, a nosotros nos tocó la huerta por ser un colegio agrícola”, explicó. Además, deben proteger el yerbal que tiene más de 100 años y plantar todo lo que sean cultivos anuales, zapallo, mandioca, maíz y otros vegetales que cultivaban los jesuitas.

“Otra parte de la huerta estará destinada a la plantación de hierbas aromáticas y medicinales y además habrán plantas autóctonas que hoy (en el marco de la jornada) ya estamos plantando de manera simbólica, todo dentro de la metodología de ellos: es una parte de la recuperación del suelo y de la historia cultural de los jesuitas” dijo Borzi
La huerta se encuentra cercana a la plantación de yerba mate muy bien conservada que data del año 1900

Cabe recordar que en las reducciones se cultivaban maíz, los porotos, zapallos y mandiocas con distintas técnicas de labranza. Los cultivos se distribuían en lotes pequeños, para la subsistencia familiar y en campos comunes para el pueblo en general. A los primeros se los denominó “abambaé” y a los segundos, “tupambaé”.
En estos últimos, la gente del pueblo atendía por turnos y según sus edades, las distintas etapas del cultivo, desde la siembra hasta la cosecha. En ellos se cultivaban además de algunos cereales y hortalizas, principalmente el algodón y la caña de azúcar y más tarde montes de frutales y de yerba mate, plantados cerca de los pueblos.
Así por ejemplo, en San Carlos, (reducción en Corrientes) el “tupambaé” o también “chacarería del pueblo”, contaba con dos cañaverales grandes, tres trigales, un cebadal, dos arrozales, 12.000 plantas de algodón cultivadas en seis lugares diferentes y cuatro yerbales chicos, con casi 14.000 plantas.

Proteger los suelos

En cuanto a la Jornada de Conservación del Suelo, se realizó con la participación de varias escuelas invitadas y con el objetivo de “concientizar a los alumnos sobre la urgencia de cuidar nuestro suelo empobrecido a causa del maltrato que le propina el hombre”, dijo el Rector de la institución, Rogelio Spasiuk, quien es docente en el lugar hace 24 años y dos que asumió como Rector.
En dialogo con El Productivo, explicó que se “convocó a escuelas primarias a la jornada en homenaje a conservacionistas como Alberto Roth, que dejó un gran legado en nuestra Provincia y a Hugh Bennett, que lo hizo a nivel mundial”.
“Estamos haciendo esto en virtud de que se viene sufriendo en los últimos años a causa de dos problemas fundamentales: la desertificación y los cambios climáticos que producen o sequías o muchas lluvias. Esto tiene que ver con los desmontes, la pérdida de cubierta verde, cubierta seca y el mal uso del suelo a lo que hay que agregar la contaminación existentes, tanto en caudales de agua como en la tierra con diversos elementos”, señaló Spasiuk.
“Es por ello que hemos dedicado este día a plantar árboles autóctonos con los chicos, a darles charlas sobre el cuidado del suelo y la necesidad de arborizar nuestro espacio donde vivimos. Acá lo más importante es entender que sin suelo y sin agua no se puede vivir, para lograrlo hay que revertir una cultura de desmonte, mal uso del agua y uso indiscriminado de la naturaleza”, añadió.
El rector del establecimiento educativo advirtió que se requiere de mucho trabajo para revertir la situación. “Si miramos a futuro así como vamos las predicciones son catastróficas, pero se puede lograr conservar lo que queda”, dijo Spasiuk.
En el Gentilini también se lleva adelante un proyecto de clasificación de la basura y la reutilización de la parte orgánica. “Un trabajo que se intensificó con la presencia de Agustín Borzi, y ahora contamos con la colaboración de la municipalidad de San José que viene a retirar los residuos para llevarlos al lugar que corresponde y nosotros dejamos de contaminar la cuenca de agua que nos abastece”, concluyó.

Fuente: TELAM

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