Día mundial del agua

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La celebración de los “días internacionales” son una oportunidad para profundizar y sensibilizarnos sobre determinados temas, una solicitud para que los gobiernos actúen; así el día 22 de Marzo la ONU establece a nivel mundial el Día del Agua.

Como habitantes de este mundo y responsables de la creación, estamos llamados a reflexionar sobre nuestras conductas respecto al cuidado de la Casa Común, acciones necesarias que el Papa Francisco ha reiterado e incluso propuesto como obra de Misericordia durante el Jubileo de 2016:”… me permito proponer un complemento a las dos listas tradicionales de siete obras de misericordia, añadiendo a cada una el cuidado de la casa común.”

Frente a las claras señales de la naturaleza y el agotamiento de este modelo de desarrollo basado en la explotación y saqueo de los bienes comunes se vuelve urgente incorporar (personal y comunitariamente) hábitos que tiendan a contrarrestar la “Cultura del Descarte” imperante en nuestras sociedades de consumo. Cambiar la mirada en los ámbitos familiares, educativos, eclesiales, trasmitiendo valores que nos permitan actuar en solidaridad con el ambiente, considerándolo como un bien social (no ya como recursos naturales y humanos, objeto de explotación)
En el Capítulo II, (puntos 27-31) de la encíclica Laudato Sii, el Papa Francisco expone la problemática actual del Recurso Hídrico, sobre todo en los lugares más pobres del planeta, los cuales sufren las consecuencias de manera directa: “en África, grandes sectores de la población no acceden al agua potable segura, o padecen sequías que di¬ficultan la producción de alimentos…Un problema particularmente serio es el de la calidad del agua disponible para los pobres, que provoca muchas muertes todos los días. En¬tre los pobres son frecuentes enfermedades rela¬cionadas con el agua, incluidas las causadas por microorganismos y por sustancias químicas. La diarrea y el cólera, que se relacionan con servi¬cios higiénicos y provisión de agua inadecuados, son un factor significativo de sufrimiento y de mortalidad infantil. Las aguas subterráneas en muchos lugares están amenazadas por la conta¬minación que producen algunas actividades ex¬tractivas, agrícolas e industriales, sobre todo en países donde no hay una reglamentación y con¬troles suficientes…”

Aquí nos situamos todos los países del llamado “tercemundo” en los cuales los gobiernos de turno negocian los bienes comunes por las ganancias en el corto plazo.

Hacia el año 2006 en la Argentina nace un movimiento de Asambleas Populares por el Agua Pura, que alcanzan la sanción de una Ley (la 7722) la cual protege el agua amenazada por los proyectos megamineros contaminantes que se quieren implementar en la provincia de Mendoza y a lo largo de la Cordillera de Los Andes, poniendo en peligro también los ambientes glaciares. Estas formas de organización están presentes en La Rioja, San Juan y Catamarca entre otras provincias. Por otro lado En nuestro país las multinacionales tienen el monopolio del recurso hídrico y la comercialización del agua mineral y sus fuentes.

Dice Francisco en Laudato Sii: “…en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso es¬caso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado. En realidad, el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamen¬tal y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos. Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el de-recho a la vida radicado en su dignidad inalienable…”
La encíclica expone también la necesidad una mayor conciencia frente al despilfarro de agua potable en nuestros hogares, (que la incorporación de hábitos sencillos podría mitigar,) finalmente plantea las consecuencias del deterioro de la calidad y cantidad del recurso: “Una mayor escasez de agua provocará el aumento del costo de los alimentos y de distin¬tos productos que dependen de su uso. Algunos estudios han alertado sobre la posibilidad de su¬frir una escasez aguda de agua dentro de pocas décadas si no se actúa con urgencia. Los impac¬tos ambientales podrían afectar a miles de millo¬nes de personas, pero es previsible que el control del agua por parte de grandes empresas mundia¬les se convierta en una de las principales fuentes de conflictos de este siglo”

El agua es facilitadora de vida; somos agua, ella nos nutre, riega nuestros campos, limpia nuestra atmósfera y nuestro cuerpo. El agua nos purifica y nos recuerda que somos Hijos e Hijas de Dios por el bautismo.”
“Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en el sufrimiento de los excluidos” (L.S 13.) el momento de actuar es ahora y podemos empezar con pequeños compromisos, asumidos en lo cotidiano.

“Alabado seas mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y pura”
-Alabanza de las Criaturas, San Francisco de Asís-

***Te acercamos también una iniciativa del Movimiento Católico Mundial por el Clima para este día: la campaña se denomina #MisericordiaConLaTierra.
Podes enterarte de que se trata y cómo participar en: http://www.misericordiaconlatierra.org/

Por Lourdes Martín 

 

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