El Instituto Agrotécnico Gentilini cumple 90 años

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El Instituto Agrotécnico Gentili hoy cumple 90 años de una educación dedicada a formar jóvenes, incentivandolos en el estudio y en su compromiso social y comunitario.

Ubicado a unos 50 kilómetros de Posadas, por la ruta nacional 105, y casi en el medio del pueblo de San José, se encuentra el Instituto Agrotécnico Pascual Gentilini. Originalmente las tierras donde se levanta la institución educativa pertenecían al señor Pascual Gentilini, un visionario y pionero de la colonización de Misiones, oriundo de Azul, Provincia de Buenos Aires. Gentilini donó sus campos al estado, con la condición de que en ellos se estableciera una escuela agrícola, voluntad que comenzó a gestarse en septiembre de 1925, cuando la congregación salesiana se hizo cargo de las tierras. Así, en la mañana del 23 de febrero de 1927, llegaría a San José el sacerdote Juan Bautista Guerra acompañado por tres hermanos coadjutores que se dirigieron a la estancia “El Saturno”, donde fundarían la escuela, que comenzó a funcionar como tal en mayo de 1931 con 6 alumnos.

Cruzar el túnel de tacuaras del acceso es como ingresar a la máquina del tiempo. La atmósfera se detiene al traspasar la frondosa galería y cobra una dimensión más relajada. En el patio principal, en sus claustros, se respira historia, la misma que está próxima a cumplir 90 años.

El lema del Gentilini es: “formar buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

La entrada principal tiene vista a las sierras de San José, donde las distintas tonalidades de verde en el horizonte le dan una profundidad extraordinaria. Un busto de Don Bosco, emplazado en su pilastra elevada en una pequeña rotonda, da la bienvenida a todos lo que llegan. El edificio no conserva su aspecto original, ha sido renovado, adaptándolo a las necesidades actuales. Sin embargo, en las baldosas de su patio todavía se pueden sentir los rastros de los cientos de pisadas que lo recorrieron a lo largo de sus 90 años.

El colegio nació por la acción de quienes vislumbraron en aquella realidad regional de principios del siglo XX la necesidad de asignarle a la comunidad rural creciente, un lugar donde sus hijos pudieran forjar su futuro, tutelados por el conocimiento del ámbito agrario, y abrazados a la religión católica.

Los destinatarios también se enmarcan en idearios que nacieron con el legado de Don Bosco: por un lado, los más pobres y necesitados; y, por otro, los hijos de colonos y camperos de la región. El componente social de la zona se marca por la heterogeneidad propia de la región y también de la época. Una región ubicada en ese momento en el Territorio Nacional de Misiones, entre Paraguay y Brasil, y una época signada por la ola migratoria que generó el asentamiento de muchísimos colonos inmigrantes que comenzaron a convivir con la población criolla.

La escuela primaria para niños internos se abrió en 1931 y desarrolló sus actividades hasta 1944, año en que se amplió la oferta educativa con un ciclo básico para la formación de Mayordomos de campo, siempre atendiendo a la demanda de personal especializado en tareas agrícolas. En 1968 se modificó el plan de estudios y a partir de ese momento los egresados comenzaron a salir con el título de Expertos Agropecuarios. Con la implementación de la nueva Ley Nacional de Educación los alumnos promocionan con el título de Técnico Profesional en Producción Agropecuaria.

El padre Adolfo Aguirre es el Director de la institución, desde hace 4 años. Explica que el proyecto tiende a una educación humano-cristiana que consiste en un proceso de formación sustentado en la dignidad de la persona humana y en principios y valores de la fe cristiana que predica la Iglesia Católica. Una educación con estilo propio, que nace en la experiencia de Don Bosco y es conocida como “sistema preventivo”. La misma favorece la autorrealización de los jóvenes, a quienes en el cumplimiento cotidiano, se los incentiva en el compromiso comunitario y social.

El lugar donde se encuentra ubicado lo convierte en el espacio ideal para una educación para el trabajo en el campo, enfocada como expresión de aprecio y cuidado de la naturaleza, de interés y esfuerzo para transformarla mediante procesos productivos sustentables que no degraden los recursos naturales.

El colegio ofrece dos modalidades: residencia y externado. Ambas responden y favorecen el programa de estudios agropecuarios. La primera posibilita el estudio a alumnos de la zona, como también a otros provenientes de lugares alejados. Mientras que la modalidad externado permite el estudio a alumnos con residencia cercana al instituto.

Una educación con estilo propio, que nace en la experiencia de Don Bosco y es conocida como “sistema preventivo”

El proyecto se inspira en la propuesta educativa de las Escuelas Salesianas de Argentina, con los aportes necesarios para un instituto agrotécnico. El lema del Gentilini es: “formar buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

Raúl Spaciuk es el Rector, a cargo de la parte académica. Es un hombre vinculado al Gentilini por su padre, que fue trabajador rural. Explica que el estilo particular de las escuelas salesianas se basa en el “sistema preventivo”, donde el joven es el centro del proceso educativo, lo que implica recibirlo tal como es para ir descubriendo sus potencialidades y ayudarlo a crecer mediante múltiples intervenciones educativas, durante la jornada escolar y en las actividades extraescolares.

El Pascual Gentilini tiene una extensión de 7.200 hectáreas. Además de las aulas, la capilla, la biblioteca, la sala de informática, salones de usos múltiples y oficinas, cuenta con sectores dedicados a la producción de insumos para consumo propio (pan, facturas, embutidos); y otros para la comercialización a pequeña escala. Exhibe con orgullo su producto insigne, la yerba mate Don Bosco. Pero además tiene parcelas destinadas a diferentes cultivos, como hierbas aromáticas, y viveros donde se reproducen renovales de especies nativas y exóticas.

Antes de abandonar el lugar es imposible alejarse sin contemplar la planta de yerba que, dicen, fue plantada por el propio Gentilini hace más de 100 años. Allí se puede advertir el vínculo inseparable entre hombre y naturaleza.

Fuente: http://boletinsalesiano.com.ar

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