La sonrisa del Bueno Pastor

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El sábado 2 de abril, en la localidad bonaerense de San Justo, se celebraron las ordenaciones diaconales de Alejandro Jorrat (ARN) y Matías Amed (ARS). Ambos son parte de la comunidad salesiana del Teologado Nuestra Señora de la Esperanza, donde realizan su formación específica como pastores. La celebración tuvo lugar en el Santuario Sagrado Corazón de Jesús, en medio de un clima de alegría Pascual en torno al domingo de la misericordia. Así lo vivieron ellos:

“Antes que nada quiero agradecer por este tiempo de acompañamiento personal y de oración. Gracias a los jóvenes y salesianos que al igual que mi familia me acompañan desde siempre. Es una alegría inmensa la que siento en estos días en mi corazón y un sentimiento de gratitud a Dios por la vida y la vocación salesiana. Deseo para todos que podamos seguir descubriendo el amor de Dios que se va mostrando en lo concreto”, palabras de Matias Amed

“Aún siguen resonando en el corazón las vivencias de un fin de semana muy intenso. A la celebración de ordenación pude vivirla con mucha profundidad, ayudado por las oraciones propias del ritual, los cantos, y la gente que estuvo acompañando. La presencia y las palabras de Monseñor Radrizzani también contribuyeron a tomar conciencia del don que estaba recibiendo y de la invitación a vivirlo desde el servicio desinteresado, con dedicación y entrega, con el carisma de Don Bosco…” Alejandro Luis Jorrat

Fueron ordenados de manos del Arzobispo salesiano de Mercedes-Luján Mons. Agustín Radrizzani, quien resaltó la vivencia de la misericordia en la vida de Don Bosco.
Con gran alegría y generosidad estos hermanos estuvieron acompañados por su comunidad, los jóvenes de la zona, los hermanos salesianos de varias comunidades y las familias de ambos que vinieron desde Mar del Plata y Tucumán, respectivamente.

Luego de las ordenaciones hubo un compartir fraterno en un clima de fiesta y alegría salesiana.
Damos gracias a Dios por seguir llamando de en medio del Pueblo de Dios servidores de la comunidad y los más pobres con el espíritu de nuestro padre Don Bosco. Y los ponemos en manos de nuestra madre Auxiliadora para que les siga regalando un corazón generoso en la vivencia del ministerio.

Por Facundo De Nicolo

Fotografía: Ambrosio Lipovec

Colaboró Santiago Cieschi

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